miércoles, 26 de febrero de 2014

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Reflexión Corta: El Águila y la Tormenta

¿Sabías que un águila sabe cuando una tormenta se acerca mucho antes de que empiece?El águila volará a un sitio alto para esperar los vientos que vendrán.  Cuando pega la tormenta, coloca sus alas para que el viento las agarre y le lleve por encima de la tormenta.  Mientras que la tormenta este destrozando abajo, el águila vuela por encima de ella.El águila no se escapa de la tormenta. 

Simplemente usa la tormenta para levantarse más alto. Se levanta por los vientos que trae la tormenta.  Cuando las tormentas de vida nos vienen – Y todos nosotros vamos a pasar por ello - Podemos levantarnos por encima poniendo nuestras mentes y nuestra fe hacia Dios.Las tormentas no tiene que pasar sobre nosotros. 

Podemos dejar que el poder de Dios nos levante por encima de ellas.  Dios nos permite ir con el viento de la tormenta que trae enfermedad, tragedia, y demás cosas en nuestras vidas.  Podemos volar sobre la tormenta.Recuerda, no son los pesos de la vida que nos lleva hacia abajo, sino el como los manejamos.

La Biblia dice, Isaías 40:31 – "pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán."
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viernes, 14 de febrero de 2014

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Reflexión Corta: Destruir Enemigos. Construir Amigos

Se cuenta que cierto emperador chino, cuando le avisaron que en una de las provincias de su imperio había una insurrección, dijo a los ministros de su gobierno y a los jefes militares que lo rodeaban: "Vamos. Seguidme. Pronto destruiré a mis enemigos." Cuando el emperador y sus tropas llegaron a donde estaba los rebeldes, él trató afablemente a éstos, quienes, por gratitud, se sometieron a él de nuevo. 

Todos los que formaban el séquito del emperador pensaron que él ordenaría la inmediata ejecución de todos aquellos que se habían sublevado contra él; pero se sorprendieron en gran manera al ver que el emperador trataba humanitariamente y hasta con cariño a quienes habían sido rebeldes. Entonces el primer ministro preguntó con enojo al emperador:"¿De esta manera cumple vuestra Excelencia su promesa? Dijisteis que veníamos a destruir a nuestros enemigos, los habéis perdonados a todos y a muchos hasta con cariño los habéis tratado.

Entonces el emperador, con actitud generosa, dijo: -os prometí destruir a mis enemigos; y todos vosotros veis que ya nadie es enemigo mío: a todos los he hecho mis amigos." .

La mejor forma de destruir a nuestros enemigos es conviertiéndolos en nuestros amigos.
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martes, 11 de febrero de 2014

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Aliento del Cielo: El Fruto del Espíritu Santo en Nuestra Vida. Templanza. (2a Timoteo 1:7)


Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio” 2ª Timoteo 1:7

Vivimos en una época donde buscamos cumplir nuestros deseos. La publicidad nos envía mensajes de que todo, cuánto nos guste y nos proporcione placer, debemos poseerlo. No hay límites, nos hablan de que no hay fronteras entre lo bueno y lo malo. Que lo bueno, no es tan bueno y lo malo, no es muy malo. Nos han vendido (literalmente) la idea que el cumplimiento de mis deseos, no tiene consecuencias y que si mi placer daña a otros, no debe importarnos. Nada más falso que eso.

¿Cuál es el fin de un automóvil sin frenos, controles y conductor a una velocidad de 100 KPH?  Un desastre, ahora bien y una vida sin control, hedonista, relativista ¿hacia dónde nos lleva?. Nos lleva al fracaso y a la destrucción. Debemos controlar nuestros deseos y pensar en las consecuencias que tendrán en el futuro. La infidelidad, lleva al divorcio y a la destrucción de una familia y el futuro de  los hijos. Una mentira sólo se cubre con otra y otra hasta que se revela la verdad. El sexo desenfrenado, nos conduce a una vida vacía y con secuelas físicas, espirituales y emocionales que son muy difíciles de sanar.

No nos dejemos dominar por nuestros impulsos. Siempre habrán tentaciones que parecerán lo más conveniente, pero si podemos dominar nuestra vida, tendremos mejores resultados al final. Nos evitaremos dolor, insatisfacción, tristezas y depresiones. Huye de la tentación. Pide Dirección y control al Espíritu Santo, que brinde las fuerzas para seguir adelante. Los que viven sin controlar sus 
malos deseos, sólo piensan en hacer lo malo. Pero los que viven obedeciendo al Espíritu Santo sólo piensan en hacer lo que desea el Espíritu.” Romanos 8:5. Vive en el Espíritu y tu vida dará un giro extraordinario y cambiará tu dirección.

La solución es sencilla:
a)  Huye de las tentaciones. Lutero dijo: “No puedo evitar que las aves vuelen sobre mi cabeza, pero si puedo evitar que hagan nido en ella.” Además, el Apóstol Pablo mencionó: “Huye de las pasiones de la juventud, y busca la justicia, la fe, el amor y la paz, junto con todos los que con un corazón limpio invocan al Señor.” 2ª Timoteo 2:22.
b)  Si has caído recurre al perdón de Dios: “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.” 1ª. Juan 1:9
c) Cuida lo que entra a tu mente: “Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.” Filipenses 4:8
d)  Vive a la manera de Cristo: “Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado.” Hebreos 4:15
e)  Establece límites claros y aléjate de ellos: Los límites no se colocan para vivir en sus linderos, se establecen para ir al lado contrario. “No traspases los linderos antiguos que pusieron tus padres.” Proverbios 22:28.
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miércoles, 5 de febrero de 2014

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Lo que el Espíritu Santo produce en nuestra Vida: Mansedumbre (Filipenses 2:3)


Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo;” Filipenses 2:3

El Espíritu Santo produce en nuestras vidas mansedumbre que puede dividirse en dos: Humildad y Autocontrol.

La humildad ha sido mal entendida y ha sido despojada de su verdadero y gran valor. Se ha identificado con la pobreza y con la carencia de objetos materiales, pero la realidad es otra. La humildad consiste en saber que todo lo que “poseemos” no es nuestro, sólo somos simples administradores y que todo lo que llegamos a ser o a tener (títulos, riquezas, propiedades) simplemente es por la misericordia y la gracia del Señor.

Tampoco la humildad está ligada a la baja o alta estima. Una persona con una estima saludable, es aquella que puede ser humilde. No ve a nadie hacia abajo, ni ve a nadie hacia arriba. Sabe que todos somos iguales y por ende, no podemos aprovecharnos de las posiciones de liderazgo que tengamos, ni tampoco somos dignos de lástima. “Por el encargo que Dios en su bondad me ha dado, digo a todos ustedes que ninguno piense de sí mismo más de lo que debe pensar. Antes bien, cada uno piense de sí con moderación, según los dones que Dios le haya dado junto con la fe.” Romanos 12:3

Cuando el orgullo quiera minar nuestra mente y corazón corramos al Espíritu Santo porque Él nos llevará a la Cruz. Cuando se nos suba la fama a la cabeza o pensemos que tenemos un poco más que otros, inclinemos nuestro rostros y recordemos que Cristo, siendo el Rey de reyes, siendo el Creador, siendo el dueño de todo el universo y sus alrededores se despojó de todo y se hizo como nosotros, para que vivamos con Él. Si  Jesús lo hizo y nos demostró que lo que somos no pasa por lo que tenemos, aprendamos la lección que Él nos dejo. Recordando que Dios habita con el corazón humilde. “Aunque el Señor está en lo alto, se fija en el hombre humilde, y de lejos reconoce al orgulloso.” Salmos 138:6.

Además, la mansedumbre encierra el manejo de las emociones. Es decir, es el cabestro de nuestra vida. El cabestro es una cuerda que se pone en el cuello o cabeza a una caballería para atarla o conducirla. Nos guía a detenernos y pensar bien las cosas. Cuando queremos desenfrenarnos nos conduce a calmarnos y si no queremos continuar el camino, nos guía y nos hace caminar.

Esa es la función del Espíritu Santo y lo que hace en nosotros. Nos aconseja cuándo detenernos, cuándo seguir y nos confronta cuándo sabe que no vamos hacia el lado correcto. La mansedumbre no nos refiere a debilidad, es todo lo contrario. Es por ello, que necesitamos un carácter fuerte (manso) y este no es aquel que grita y fuerza a que hagan su voluntad; sino es aquel que nos permite dominar nuestros deseos y ser dóciles a la voz de Dios.

"Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad deDios permanece para siempre." 1a. Juan 2:17


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