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viernes, 14 de febrero de 2014

Published febrero 14, 2014 by with 0 comment

Reflexión Corta: Destruir Enemigos. Construir Amigos

Se cuenta que cierto emperador chino, cuando le avisaron que en una de las provincias de su imperio había una insurrección, dijo a los ministros de su gobierno y a los jefes militares que lo rodeaban: "Vamos. Seguidme. Pronto destruiré a mis enemigos." Cuando el emperador y sus tropas llegaron a donde estaba los rebeldes, él trató afablemente a éstos, quienes, por gratitud, se sometieron a él de nuevo. 

Todos los que formaban el séquito del emperador pensaron que él ordenaría la inmediata ejecución de todos aquellos que se habían sublevado contra él; pero se sorprendieron en gran manera al ver que el emperador trataba humanitariamente y hasta con cariño a quienes habían sido rebeldes. Entonces el primer ministro preguntó con enojo al emperador:"¿De esta manera cumple vuestra Excelencia su promesa? Dijisteis que veníamos a destruir a nuestros enemigos, los habéis perdonados a todos y a muchos hasta con cariño los habéis tratado.

Entonces el emperador, con actitud generosa, dijo: -os prometí destruir a mis enemigos; y todos vosotros veis que ya nadie es enemigo mío: a todos los he hecho mis amigos." .

La mejor forma de destruir a nuestros enemigos es conviertiéndolos en nuestros amigos.
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viernes, 21 de diciembre de 2012

Published diciembre 21, 2012 by with 0 comment

Un Regalo de Navidad

Un hombre recibió de parte de su hermano un automóvil como regalo de Navidad. Cuando salió de su oficina esa Nochebuena, vio que un niño desamparado estaba caminando alrededor del brillante auto nuevo y que lo contemplaba con admiración.
—¿Este es su auto, señor? —preguntó el niño.
El hombre afirmó con la cabeza.
—Mi hermano me lo dio como regalo de Navidad.
El niño se quedó asombrado.
—¿Quiere decir que su hermano se lo regaló y a usted no le costó nada? A mí sí que me gustaría... —titubeó el niño.
El hombre se imaginó lo que iba a decir el niño: que le gustaría tener un hermano así. Pero lo que el muchacho realmente dijo estremeció al hombre de pies a cabeza:
—Me gustaría poder ser un hermano así.
El hombre miró al muchacho con asombro, y se le ocurrió preguntarle:
—¿Te gustaría dar una vuelta en el auto?
—¡Claro que sí! ¡Me encantaría!
Después de un corto paseo, el niño se volvió y, con los ojos chispeantes, le dijo al hombre:
—Señor, ¿sería mucho pedirle que pasáramos frente a mi casa?
El hombre sonrió. Creía saber lo que el muchacho quería. Seguramente deseaba mostrarles a sus vecinos que podía llegar a su casa en un gran automóvil. Pero, de nuevo, el hombre estaba equivocado.
—¿Se puede detener donde están esos dos escalones?
El niño subió corriendo, y al rato el hombre oyó que regresaba, pero no tan rápido como había salido. Era que traía a su hermanito lisiado. Tan pronto como lo acomodó en el primer escalón, le señaló el automóvil.
—¿Lo ves? Allí está, tal como te lo dije, allí arriba. Su hermano se lo dio como regalo de Navidad, y a él no le costó ni un centavo. Algún día yo te voy a regalar uno igualito... Entonces podrás ver tú mismo todas las cosas bonitas que hay en los escaparates de Navidad, de las que he estado tratando de contarte.
El hombre se bajó del auto y subió al hermanito enfermo al asiento delantero. El hermano mayor, con los ojos radiantes, subió detrás de él, y los tres comenzaron a dar un paseo navideño inolvidable.
Esa Nochebuena, aquel hombre comprendió el verdadero significado de las palabras del apóstol Pablo, que a su vez recordaba las palabras de nuestro Señor Jesucristo: «Ahora los encomiendo a Dios y al mensaje de su gracia, mensaje que tiene poder para edificarlos y darles herencia entre todos los santificados. No he codiciado ni la plata ni el oro ni la ropa de nadie. Ustedes mismos saben bien que estas manos se han ocupado de mis propias necesidades y de las de mis compañeros. Con mi ejemplo les he mostrado que es preciso trabajar duro para ayudar a los necesitados, recordando las palabras del Señor Jesús: “Hay más dicha en dar que en recibir.”»
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Published diciembre 21, 2012 by with 0 comment

Una Simple Ley de Física

Era la fiesta de los Enamorados en Londres. Se celebraba un alegre baile juvenil en un edificio de dos pisos. La noticia de la fiesta se difundió. Los jóvenes fueron llegando en parejas, en grupos de cuatro, de seis, de ocho, de diez. Cuando ya había más de doscientos jóvenes bailando rock, el piso cedió.
Se debió a una simple ley física. Un piso hecho para soportar a cincuenta personas no puede soportar a doscientas. El piso se rompió y los jóvenes cayeron en medio de una espantosa confusión. Dos muertos y sesenta heridos fue el saldo del trágico final de la fiesta.
Hay leyes físicas que no se pueden violar sin pagar las consecuencias. Si se ponen los dedos en el metal caliente, se sentirá la quemadura. Si se toca un cable eléctrico, se sentirá la descarga. Si se deslizan los dedos por el filo del cuchillo, correrá la sangre.
El universo tiene infinidad de leyes físicas que son así porque así las formuló el Creador. No se pueden violar sin sufrir algún percance. Y también el universo, y especialmente la humanidad, poseen una gran cantidad de leyes morales, igualmente firmes, igualmente valiosas, que tampoco se pueden violar con impunidad.
Consideremos el caso de Londres. El piso del edificio no cedió debido a que los jóvenes bailaban música rock, ni porque bebían cerveza, ni porque algunos fumaban marihuana ni porque algunas jóvenes parejas se entregaban a excesivas muestras de cariño. Cedió porque se le puso encima demasiado peso, y nada más; es decir, por una simple ley física.
Así mismo, si sobre una esposa sufrida o un esposo demasiado ingenuo, el otro cónyuge empieza a poner demasiado peso de infidelidad, tarde que temprano habrá un quiebre, una ruptura, un desastre. Es una simple ley moral.
Muchas esposas ceden por el peso de demasiadas burlas del marido, y se rompen como estante de vidrio que deja caer estrepitosamente la excesiva carga de copas que se le ha puesto encima. Y quedan igualmente hechas añicos.
No se puede cargar un puente con demasiada carga ni poner demasiado peso en la bodega de un barco o de un avión. Todo tiene un límite. Pasado ese límite, hay peligro de muerte.
Tampoco se puede cargar el corazón de un ser humano con demasiada pena. Y menos cuando ese corazón es el de la esposa o del esposo. Pidámosle hoy a Cristo sabiduría, comprensión y poder. Él nos ayudará
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viernes, 9 de marzo de 2012

Published marzo 09, 2012 by with 0 comment

La importancia de tener Amigos. Marcos Witt

Durante una de las muchas conversaciones que tuve con este hermano, le preguntaba sobre las amistades que tenía a quien podríamos llamar para ayudarnos en el proceso de avisar a la congregación y a mostrar solidaridad hacia nuestro hermano durante el tiempo de crisis. Entre más le preguntaba, más me sorprendía que no había personas así en su vida. Había estado caminando solo por mucho tiempo. Esta es una de las armas más poderosas del enemigo para destruir nuestro liderazgo.

Cuando el Señor dijo, ¨No es bueno que el hombre esté solo¨, no se refería únicamente al matrimonio. Simplemente, Dios nos hizo de tal manera que no es bueno que estemos solos. Punto. El hombre necesita de otros compañeros y amigos en su vida. Proverbios 27:17 declara que el ¨hierro con hierro se aguza, y así el hombre aguza el rostro de su amigo¨. Nos necesitamos el uno al otro.

Una de las tristes realidades en el liderazgo es que muchos pensamos que no necesitamos de nadie. La misma naturaleza del liderazgo hace que seamos propensos a esta mentira. Por ejemplo: Hay tantas personas que llegan con nosotros para que les solucionemos los problemas y les saquemos de sus apuros que llegamos a pensar que somos personas que lo podemos todo. Muchos nos buscan para nuestro consejo y sabiduría. Podríamos caer en la tentación de sentirnos infalibles. Este es uno de los grandes espejismos del liderazgo y créame cuando le digo que es un espejismo que lo destruirá. ¿Cuántas veces necesitamos testificar la caída de un líder para entender la realidad que nos necesitamos el uno al otro?

Después de colgar el teléfono con este hermoso hombre de Dios, que ahora estaba viviendo una tristeza personal, ministerial y familiar porque había decidido caminar solo, le di tantas gracias a Dios que a través de los años, mi papá, Francisco Warren, insistió en que siempre nos rodeáramos de personas que nos pudieran amar a pesar de nuestros errores. Puedo señalar en mi vida a un grupo pequeño de hombres que conocen los errores más vergonzosos de mi vida y a pesar de esos errores, me amam, me cuidan y me muestran el camino por donde debo andar. Uno de ellos es mi baterista, Randall, que siempre me está llamando a cuentas cuando ve algo que no lo gusta en mi. Esto es tan saludable para mi como líder. Usted necesita álguien así en su liderazgo.

Si usted no está rodeado de hombres que le puedan amar, afirmar, corregir y aconsejar, le anímo a que rápidamente busque estas personas. Su liderazgo no podrá tener la influencia que podría tener al menos que esta área la tenga cubierta. Basta en solo dar un vistazo a su alrededor y ver las personas que Dios ya ha puesto en su vida y darles la confianza de hablar íntimamente en su vida. Esta confianza no se desarrollará rápidamente, sino que será algo que se dará con mucho tiempo y esfuerzo. Dedíquele tiempo a este aspecto muy importante de su liderazgo.

¡Es cuestión de vida o de muerte! …Literalmente. Pastor y Salmista: Marcos Witt -
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