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martes, 19 de mayo de 2026

Published mayo 19, 2026 by with 0 comment

El Pequeño Gorrión y el Incendio del Bosque: La Historia de Hacer Tu Parte

Cuentan que un enorme incendio consumía el bosque. Las llamas avanzaban con fuerza, el humo cubría el cielo y todos los animales corrían desesperados para salvar sus vidas. Los leones huían, los venados escapaban, los tigres corrían entre los árboles y hasta las aves más grandes se alejaban del peligro. 

En medio de aquel caos, un pequeño gorrión decidió hacer algo diferente. Volaba hasta un río cercano, tomaba en su diminuto pico una gota de agua y regresaba para dejarla caer sobre el fuego. Luego volvía al río y repetía el mismo recorrido, una y otra vez, sin descansar. 


Mientras tanto, un enorme elefante corría despavorido tratando de escapar de las llamas. Al pasar cerca del gorrión, se detuvo por un momento y, mirándolo con incredulidad, soltó una carcajada. 

—¡Pequeño gorrión! —le dijo burlándose—. ¿De verdad crees que con esas pequeñas gotas podrás apagar un incendio tan grande? 

El gorrión dejó caer una gota más sobre el fuego, respiró profundamente y respondió con serenidad: —No sé si lograré apagar el incendio… pero estoy haciendo mi parte. 

El elefante quedó en silencio. Porque en aquel instante comprendió que el valor no siempre se mide por la fuerza o el tamaño, sino por la decisión de actuar cuando todos los demás han decidido rendirse. 

Y cuentan que después de escuchar aquellas palabras, el elefante regresó al río… y comenzó también a llevar agua. Poco a poco, otros animales regresaron. Unos llevaron agua, otros ayudaron a abrir caminos, otros rescataron a quienes estaban atrapados.

Porque a veces el verdadero valor no está en tener la fuerza para resolverlo todo, sino en tener el coraje de no quedarse inmóvil cuando algo necesita cambiar.

La historia del pequeño pajarito nos recuerda que ninguna acción buena es demasiado pequeña cuando nace de la responsabilidad, la conciencia y el deseo de ayudar.
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viernes, 15 de mayo de 2026

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Mantente Firme en el Carruaje… y yo me Encargaré de Hacerte Ganar - La Lección de Vida para No Rendirse

Muchos recuerdan las escenas épicas de Ben-Hur, protagonizada por Charlton Heston y dirigida por Cecil B. DeMille. Se cuenta que durante la preparación de las escenas de carrera, Heston tenía serias dificultades para controlar la cuadriga: un carruaje romano tirado por cuatro caballos. Mantener el equilibrio, dominar la velocidad y coordinar la fuerza de los animales era una tarea extremadamente difícil. 


Después de muchos intentos, esfuerzo y práctica, finalmente logró estabilizar la cuadriga y conducirla con seguridad. Sin embargo, todavía tenía dudas sobre la competencia. 

Entonces le dijo al director: —“Creo que ya puedo conducir la cuadriga… pero no creo poder ganar la carrera”. 

Y el director le respondió: —“No te preocupes por ganar la carrera. Tú solo mantente firme en el carruaje… y yo me encargaré de hacerte ganar”. 

Qué poderosa lección para nuestra vida espiritual. 

Muchas veces queremos controlar todo: el resultado, el futuro, el éxito, las puertas abiertas y hasta los tiempos de Dios. Pero desde una cosmovisión bíblica, Dios no siempre nos pide que tengamos todo resuelto; nos pide fidelidad, perseverancia y permanecer firmes. La Biblia enseña que nuestra responsabilidad es mantenernos en el camino, sostener las riendas con fe y no abandonar el propósito. La victoria final pertenece a Dios. Como dice la Escritura: 

“Estad firmes y ved la salvación que Jehová hará hoy con vosotros” (Éxodo 14:13). Tal vez hoy sientes que apenas logras mantener estable tu “cuadriga”. 

Quizás no sabes cómo terminará la carrera. Pero Dios no espera perfección inmediata; espera confianza. Él sigue siendo el Director de la historia. Tu tarea es permanecer fiel. La victoria, déjasela a Dios.
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lunes, 16 de marzo de 2015

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Aliento del Cielo: Desecha Tus Cargas Innecesarias. Reflexión

En un pequeño pueblo caminaba un campesino cargando sobre sus espaldas el fruto de su cosecha. Estaba acostumbrado a recorrer varios kilómetros bajo el sol para llegar a su hogar. El camino era largo, silencioso y cubierto de polvo. Cada treinta minutos debía detenerse para descansar de aquellas casi cien libras que parecían aplastarle lentamente la espalda y las fuerzas. 



Muy pocas veces transitaba un vehículo por aquella calle solitaria, por lo que había perdido casi toda esperanza de recibir ayuda. Pero aquel día sería diferente. De repente, una camioneta pasó a toda velocidad a su lado, levantando una gran nube de polvo. El campesino apenas pudo cubrirse el rostro. Sin embargo, unos metros más adelante, el vehículo se detuvo. 

El conductor observó por el espejo retrovisor al hombre agotado y, movido por la compasión, decidió regresar. 
 —¡Señor! ¿Va camino al pueblo? —preguntó el conductor. 
 —¡Sí! —respondió el campesino con cansancio. 
—Entonces súbase, yo lo llevo. 

Sin pensarlo dos veces, el campesino subió agradecido a la parte trasera del pickup y continuaron el recorrido. Pasaron unos diez minutos de viaje cuando el conductor recordó al hombre y decidió observarlo por el espejo retrovisor. 

Lo que vio lo dejó completamente sorprendido. Frenó de inmediato, se bajó del vehículo y caminó hacia la parte trasera. 
—¿Ocurre algo? —preguntó el campesino confundido. 
—Señor —respondió el conductor—, 
yo le ofrecí llevarlo para que descansara de su carga y pudiera viajar más liviano. 
—Así es —contestó el campesino—. Estoy muy agradecido por su ayuda. Gracias a usted llegaré mucho más temprano a casa. 

El conductor lo miró con asombro y le dijo: —¡Pero usted todavía lleva la carga sobre sus hombros! Puede colocarla en la cama del vehículo y descansar. 

El campesino guardó silencio por un momento. Luego sonrió con cierta vergüenza mientras lentamente bajaba el peso de sus espaldas. 

Parece una historia sencilla, incluso un poco graciosa. Pero la verdad es que muchos vivimos exactamente de la misma manera. Avanzamos por la vida cargando pesos que ya no deberíamos llevar. Cargamos heridas del pasado, errores que no hemos perdonado, culpas que nos persiguen, recuerdos dolorosos, pensamientos negativos, amargura, enojo, frustraciones y temores que lentamente consumen nuestra paz. Llevamos sobre nuestros hombros las consecuencias de malas decisiones, palabras que nos marcaron, fracasos que aún nos avergüenzan y cargas familiares que parecieran haberse convertido en parte de nuestra identidad. Nos acostumbramos tanto al sufrimiento, que incluso cuando llega ayuda, seguimos sosteniendo aquello que nos destruye. 

Nos quejamos del peso, pero no lo soltamos. Decimos querer descansar, pero seguimos abrazando aquello que nos roba la tranquilidad. Alimentamos pensamientos que nos hieren, sostenemos resentimientos que nos enferman y protegemos dolores que Dios hace tiempo nos pidió entregar. Y quizá esa es una de las lecciones más profundas de esta historia: no basta con que el vehículo avance si seguimos llevando el peso sobre nosotros. Dios no solamente quiere acompañarnos en el camino; también quiere aliviar nuestras cargas. Quiere que aprendamos a descansar, a confiar y a dejar en Sus manos aquello que ya no podemos sostener solos. 

Porque hay batallas que no fueron hechas para ser cargadas eternamente por el corazón humano. A veces el milagro no es que el camino desaparezca, sino descubrir que ya no tenemos que recorrerlo solos.
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miércoles, 22 de enero de 2014

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Lo que el Espíritu Santo Produce en nuestras vidas. Bondad. (No. 6)

"El amor no causa daño a nadie. Cuando amamos a los demás, estamos cumpliendo toda la ley.” Romanos 13:10

Cuando hablamos de bondad, no hay mejor ilustración que la de David hacia el hijo de su mejor amigo Jonatán, llamado Mefi-Boset. Más de 12 años han pasado desde que dos amigos se hicieron una promesa: Cuida a mi familia, Sé que Dios te exaltará, pero no olvides a tu amigo. 1ª Samuel 20:12-17.  David no podría dejar de cumplir esa promesa y cuándo fue el momento justo lo hizo.David trató con bondad al nieto del hombre que había querido matarlo desde su juventud, que había destrozado su familia, que lo había hecho llorar, fingir ser loco, lo desterró de su tierra. Sin embargo, David no olvidó la bondad de su amigo y llevó a un muchacho lisiado, sin futuro, sin renombre a su casa y lo trató como su hijo. Un acto de bondad, siempre tiene una recompensa.

Hagamos siempre el bien a otros. No importa quién sea, su edad u otras características. La bondad siempre tiene la característica de cambiar el rumbo de una vida. Ese joven solitario que se sienta solo todos los días. Esa mujer que hemos visto llorar. Ese hombre sentado en el parque. Ese(a) vecino(a) que vemos, pero no sabemos su necesidad. No es necesario ser misionero, ser voluntario de la Cruz Roja, para hacer actos de bondad. No se necesitan cámaras, reflectores ni medios de comunicación. Sólo se necesita un corazón comprometido, un corazón transformado por el Espíritu Santo.

Esto me recuerda una historia muy conocida: Un joven que pagaba sus estudios trabajando de vendedor ambulante, sentía hambre pero no tenía dinero para almorzar. Decidió vencer la vergüenza que le daba mendigar y pedir algo de comer en la próxima puerta que tocase. No obstante, perdió su nervio  cuando una hermosa joven le abrió la puerta. En lugar de pedir comida pidió solo un vaso de agua. 
Ella, sin embargo, se apiadó de él y le trajo un vaso de leche. El se lo tomó tímidamente y preguntó, "¿Cuánto le debo?". - "No me debe nada," respondió ella. "Mi madre nos enseñó a nunca aceptar pago por hacer un favor." "Entonces le agradezco de corazón.", respondió el joven.  Años más tarde aquella joven, ya mayor, se enfermo gravemente. Los doctores locales estaban muy preocupados. Finalmente la enviaron al hospital de una gran ciudad donde practicaba un famoso especialista en aquella enfermedad. La lucha fue larga pero la señora se salvó, gracias al tratamiento del médico. Sin embrago, nació una nueva preocupación para la dama: el precio del tratamiento y de estancia en el hospital. La señora, se acerca al área de pago por servicios en el hospital y pide su cuenta. Ella abrió aquella cuenta con gran temor, pensando que pasaría el resto de sus días pagándola. Finalmente miró y cuál fue su asombro cuando leyó al pie de la lista de enormes cifras: Todo Pagado por completo con un vaso de leche. Dado a un vendedor hambriento
Firmado: Dr. Howard Kelly.

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viernes, 20 de diciembre de 2013

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Aliento del Cielo: Lo Que el Espíritu Santo Produce en Nuestra Vida. Paciencia (No. 4)


 Paciencia.

Es de sabios tener paciencia, y es más honroso perdonar la ofensa.” Proverbios 19:11

La paciencia es la capacidad que se tiene para afrontar una situación sin perder la calma. Se puede definir como tranquilidad o entereza. Aunque parezca extraño, y está es una definición propia, la palabra Paciencia puede derivarse de PAZ – Esperar CIENCIA- Sabiduría, es decir, esperar con sabiduría.

Cuando hablamos de la paciencia, siempre se detalla la respuesta a nuestra oración y siempre se llega a una conclusión clara: Dios responde a nuestra oración en el tiempo indicado, siempre llega a tiempo aunque no lo parezca. En ocasiones, las respuestas de Dios son un claro pero amoroso: N-O, pero que nos ayudará a saber que Él tiene bajo control todas las cosas.
 
Otra de las situaciones que el Espíritu Santo moldea en nuestras vidas es la paciencia para convivir con los demás. Nos ayuda a comprender a nuestro hermano, a no criticarlo por sus caídas sino  ayudarle a restaurarlo, para que siga su crecimiento espiritual.

"Hermanos, si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentad

o" Gálatas 6:1
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jueves, 16 de mayo de 2013

Published mayo 16, 2013 by with 0 comment

Aliento del Cielo: La Esperanza (Job 11:18)

“Tendrás confianza, porque hay esperanza; mirarás alrededor y dormirás seguro.” Job 11:18 


¡Hola! ¿Qué tal? Soy Espíritu Santo, hablando a tu corazón de una manera muy especial, este día deseo hablarte sobre la esperanza que es aquello que esperamos recibir, sin tenerlo en nuestras manos. En el mundo están sucediendo cosas difíciles como: hambre, muertes, inundaciones, terremotos, huracanes, guerras y muchas otras cosas que te hacen dudar de muchas cosas, en especial de lo que le espera al mundo. 

Esto es una imagen distante a lo que pensabas que era el mundo ¿verdad?. Y peor aun en tu vida personal te enfrentas con problemas, traiciones, etc. que hacen más duro tu caminar diario, es una amenaza constante de ser herido y golpearse con cosas que no has creado y lo que llega a tu vida es angustia y tu fe y esperanza comienza a decaer. Sabes, Jesús lo había dicho ya, observa: “En el mundo tendréis aflicciones...” pero observa lo siguiente de su declaración “...pero confiad, yo he vencido al mundo.” Sn Juan 16:33. 

Ante un panorama oscuro, desolador, Jesús lo transforma por completo a un panorama de luz, de paz. Sabes puedes tener la certeza que yo, tu consolador siempre estaré a tu lado, dándote la victoria. “Nadie te podrá hacer frente en todos los días de tu vida; como estuve con Moisés, estaré contigo; no te dejaré, ni te desampararé.” Josué 1:5. 

Recuerda, muchas promesas que tengo para ti, pero deposita tus cargas y problemas en Jesús. “Venid a mi todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.” Sn. Mateo 11:28. Recuerda, Cada vez que veas a este mundo, recuerda estas palabras. “No te desampararé, ni te dejaré” Hebreos 13:5. 

Recuerda, que cuando el mundo te de la espalda, Dios se vuelve hacia a ti. Cada vez que tu esperanza decaiga. 

Recuerda a tu consolador que siempre te dará fuerzas para triunfar. 

Atte. Espíritu Santo.
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martes, 7 de mayo de 2013

Published mayo 07, 2013 by with 2 comments

Aliento del Cielo: Un Favor, Una Gran Recompensa



Hay una historia que deja un excelente mensaje sobre la influencia que se tiene al hacer "pequeñas cosas" que contribuyan a mejorar la vida de alguien. Es probable que no se reciban las recompensas de las acciones, pero ese detalle puede influir en mejorar la vida de los demàs. Lectura recomendada.
En Escocia habìa un pobre agricultor de apellido Fleming. Un dìa, mientras trabajaba para conseguir el sustento de su familia, oyò un grito que provenìa de un pantano que habìa allì cerca. Arrojò sus herramientas de labranza y corriò hasta el pantano. Hundido hasta casi los hombros, habìa un muchacho que trataba de salir de aquel lodo oscuro y pegajoso. El agricultor salvò al muchachito de lo que podìa haber sido una lenta y terrible muerte.
Al dìa siguiente, un fino y rico carruaje estacionò frente a la cabaña del pobre escocès. Un noble, elegamentemente vestido, descendiò y se presentò como el padre del chico salvado de la muerte por el campesino Fleming.
-Quiero recompensarlo - dijo el noble - Usted salvò la vida de mi hijo.
-No puedo aceptar ningùn pago por lo que hice - respondiò el campesino escocès, moviendo las manos en señal de protesta.
En ese momento, apareciò  el hjo del agricultor en la puerta de la cabaña.
-¿Este es su hijo? - preguntò el noble.
-Si - respondiò orgullosamente.
-me gustarìa hacer un negocio con usted. Déjeme  llevarlo para darle una buena educaciòn. Si el hijo se parece a su padre, seguro llegará a ser un hombre del cual podrá enorgullecerse.
El campesino se lo permitiò. Luego de algunos años, el joven se garduò  en la escuela de Medicina del Hospital Saint Mary, de Londres. Llegò a ser conocido alrededor del mundo como el famoso Dr. Alexander Fleming, quién descubrió la penicilina.
Algún tiempo más tarde, el hijo de aquel noble, el mismo que fuera salvador por el padre de Alexander, contrajò neumonía. ¿Qué fue lo que salvó? La penicilina ¿El nombre de aquel noble? Lord Randolph Churchill. ¿El nombre de su hijo? Sir Winston Churchill, quién llegó a ser primer ministro de Inglaterra durante la Segunda Guerra Mundial.
¿El mensaje?. Posiblemente el muchacho que hoy vemos correr en la calle de nuestra colonia, con nuestra ayuda logre hacer algo fantástico. Probablemente se logre hacer algo pequeño que ayude a otro, pero eso pude cambiar la vida de a de una persona. Nunca olvidemos la bondad es un valor que paga a quien menos esperamos.
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martes, 15 de enero de 2013

Published enero 15, 2013 by with 0 comment

El apostol Pablo y la perspectiva



Pablo al igual que nosotros se enfrentó a dificultades en su trabajo (ministerio), pero me gusta mucho sus declaraciones:

"Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad.  Todo lo puedo en Cristo que me fortalece." Filipenses 4.12-13 Tenía la perspectiva correcta, sabía a quién dirigirse.

Luego en otro momento de su vida detalló:
"Por eso, aunque pasamos por muchas dificultades, no nos desanimamos. Tenemos preocupaciones, pero no perdemos la calma. La gente nos persigue, pero Dios no nos abandona. Nos hacen caer, pero no nos destruyen." 2° Corintios 4.8-9
Tenía problemas difíciles pero supo a quien dirigirse-

Nosotros no vemos la vida con una perspectiva diferente. Siempre el dolor nos quita la visión, la traición nos hace culparnos.

Usted  puede ver las tormentas de la vida como obstáculos o como oportunidades; la decisión es suya.
Puede paralizarse por tus circunstancias o puedes apoderarte por Cristo; la decisión es suya.

Puedes ser negativo y quejumbroso pero una cosa es importante decir; ser negativo te agotará, te desgastará y frustrará a todos aquellos que te rodean. (Sino recordemos las noches que los problemas se recuestan en nuestra cama).
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viernes, 21 de diciembre de 2012

Published diciembre 21, 2012 by with 0 comment

Un Regalo de Navidad

Un hombre recibió de parte de su hermano un automóvil como regalo de Navidad. Cuando salió de su oficina esa Nochebuena, vio que un niño desamparado estaba caminando alrededor del brillante auto nuevo y que lo contemplaba con admiración.
—¿Este es su auto, señor? —preguntó el niño.
El hombre afirmó con la cabeza.
—Mi hermano me lo dio como regalo de Navidad.
El niño se quedó asombrado.
—¿Quiere decir que su hermano se lo regaló y a usted no le costó nada? A mí sí que me gustaría... —titubeó el niño.
El hombre se imaginó lo que iba a decir el niño: que le gustaría tener un hermano así. Pero lo que el muchacho realmente dijo estremeció al hombre de pies a cabeza:
—Me gustaría poder ser un hermano así.
El hombre miró al muchacho con asombro, y se le ocurrió preguntarle:
—¿Te gustaría dar una vuelta en el auto?
—¡Claro que sí! ¡Me encantaría!
Después de un corto paseo, el niño se volvió y, con los ojos chispeantes, le dijo al hombre:
—Señor, ¿sería mucho pedirle que pasáramos frente a mi casa?
El hombre sonrió. Creía saber lo que el muchacho quería. Seguramente deseaba mostrarles a sus vecinos que podía llegar a su casa en un gran automóvil. Pero, de nuevo, el hombre estaba equivocado.
—¿Se puede detener donde están esos dos escalones?
El niño subió corriendo, y al rato el hombre oyó que regresaba, pero no tan rápido como había salido. Era que traía a su hermanito lisiado. Tan pronto como lo acomodó en el primer escalón, le señaló el automóvil.
—¿Lo ves? Allí está, tal como te lo dije, allí arriba. Su hermano se lo dio como regalo de Navidad, y a él no le costó ni un centavo. Algún día yo te voy a regalar uno igualito... Entonces podrás ver tú mismo todas las cosas bonitas que hay en los escaparates de Navidad, de las que he estado tratando de contarte.
El hombre se bajó del auto y subió al hermanito enfermo al asiento delantero. El hermano mayor, con los ojos radiantes, subió detrás de él, y los tres comenzaron a dar un paseo navideño inolvidable.
Esa Nochebuena, aquel hombre comprendió el verdadero significado de las palabras del apóstol Pablo, que a su vez recordaba las palabras de nuestro Señor Jesucristo: «Ahora los encomiendo a Dios y al mensaje de su gracia, mensaje que tiene poder para edificarlos y darles herencia entre todos los santificados. No he codiciado ni la plata ni el oro ni la ropa de nadie. Ustedes mismos saben bien que estas manos se han ocupado de mis propias necesidades y de las de mis compañeros. Con mi ejemplo les he mostrado que es preciso trabajar duro para ayudar a los necesitados, recordando las palabras del Señor Jesús: “Hay más dicha en dar que en recibir.”»
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lunes, 23 de enero de 2012

Published enero 23, 2012 by with 0 comment

El Éxito

Todos los que quieren ser exitosos tienen metas, tienen propósitos para con su vida, ¿cuál es tu propósito está mañana?, ¿en este mes?, ¿en este año? Y porque no ¿en los cinco años de la universidad?. Conozcamos a alguien que alcanzó el éxito:

Este es JOSUÉ, el servidor de MOISÉS.

Aconteció después de la muerte de Moisés siervo de Jehová, que Jehová habló a Josué hijo de Nun, servidor de Moisés diciendo: Mi siervo Moisés ha muerto; ahora, pues, levántate y pasa este Jordán, tú y todo este pueblo, a la tierra que yo les doy a los hijos de Israel..” Josué 1:1-2

Josué tuvo que LEVANTARSE, DECIDIRSE, ARRIESGARSE, pero ¿a qué iba Josué?, a conquistar una tierra que era suya por heredad. Esta es la meta y el propósito de Josué, y tú ¿estás dispuesto a LEVANTARTE, ARRIESGARTE Y DECIDIR LO QUE DESEAS?.

Una de las características de Josué es que se preparó en su mejor área: MILITARMENTE. “Josué hijo de Nun envió dos espías secretamente, diciéndoles: Andad, reconoced la Tierra, y a Jericó.” Josué 2:1¡. Debes reconocer tus fortalezas, para mantenerlas y tus debilidades para que se conviertan en fortalezas.

Pero no sólo se preocupo por su mejor área, también se preparó E-S-P-I-R-I-T-U-A-L-M-E-N-T-E junto con el pueblo. “y Josué dijo al pueblo: Santificaos porque Jehová hará mañana maravillas entre vosotros.” Josué 3:5.

No olvides que en la medida que vayas avanzando, yo voy contigo, sólo te doy un SECRETO QUE ESPERO nunca OLVIDES: “Sé obediente a mi voz, confía en mi, con todo tu corazón.” Verás como lograrás tus metas, tus proyectos, porque no los harás con tus fuerzas, sino con mi poder. “Fíate de Jehová con todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia; Reconócelo en todos tus caminos y él enderezará tus veredas.” Proverbios 3:4-5.

Para ser exitoso, sólo debes ponerme como el CENTRO de tu vida y como le dije a Josué, te digo a ti:

“Mira que te mando que te ESFUERCES y seas VALIENTE; no temas ni desmayes, porque estaré contigo dondequiera que vayas.” Josué 1:9

P.D.: No lo OLVIDES: “E-S-F-Ú-E-R-Z-A-T-E Y S-E V-A-L-I-E-N-T-E.”

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