Muchos recuerdan las escenas épicas de Ben-Hur, protagonizada por Charlton Heston y dirigida por Cecil B. DeMille. Se cuenta que durante la preparación de las escenas de carrera, Heston tenía serias dificultades para controlar la cuadriga: un carruaje romano tirado por cuatro caballos. Mantener el equilibrio, dominar la velocidad y coordinar la fuerza de los animales era una tarea extremadamente difícil.
Después de muchos intentos, esfuerzo y práctica, finalmente logró estabilizar la cuadriga y conducirla con seguridad. Sin embargo, todavía tenía dudas sobre la competencia.
Entonces le dijo al director:
—“Creo que ya puedo conducir la cuadriga… pero no creo poder ganar la carrera”.
Y el director le respondió:
—“No te preocupes por ganar la carrera. Tú solo mantente firme en el carruaje… y yo me encargaré de hacerte ganar”.
Qué poderosa lección para nuestra vida espiritual.
Muchas veces queremos controlar todo: el resultado, el futuro, el éxito, las puertas abiertas y hasta los tiempos de Dios. Pero desde una cosmovisión bíblica, Dios no siempre nos pide que tengamos todo resuelto; nos pide fidelidad, perseverancia y permanecer firmes.
La Biblia enseña que nuestra responsabilidad es mantenernos en el camino, sostener las riendas con fe y no abandonar el propósito. La victoria final pertenece a Dios.
Como dice la Escritura:
“Estad firmes y ved la salvación que Jehová hará hoy con vosotros” (Éxodo 14:13).
Tal vez hoy sientes que apenas logras mantener estable tu “cuadriga”.
Quizás no sabes cómo terminará la carrera. Pero Dios no espera perfección inmediata; espera confianza. Él sigue siendo el Director de la historia.
Tu tarea es permanecer fiel.
La victoria, déjasela a Dios.
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