miércoles, 13 de mayo de 2026

Published mayo 13, 2026 by with 0 comment

No Regales Todo tu Aceite - La Lección del Faro

Había una vez un hombre encargado de cuidar un faro en una costa peligrosa. Cada mes recibía una cantidad exacta de aceite, suficiente para mantener la luz encendida durante todas las noches. Y aquella luz no era cualquier cosa: era la guía de los barcos, la esperanza de los navegantes y la diferencia entre la vida y la tragedia. 



Una noche llegó una mujer pobre pidiéndole un poco de aceite porque sus hijos tenían frío. El hombre sintió compasión y le regaló una parte. Al día siguiente vino un anciano que necesitaba aceite para iluminar su pequeña casa. También le dio. Después llegó un pescador que necesitaba combustible para trabajar. Y nuevamente compartió el aceite. 

Así pasaron los días. El encargado del faro se sentía orgulloso de ayudar a todos. Pensaba que estaba haciendo lo correcto. Pero una noche el aceite se terminó. La luz del faro se apagó. En medio de la oscuridad, varios barcos perdieron el rumbo y chocaron contra las rocas. Hubo pérdidas, dolor y tragedia. Cuando las autoridades investigaron lo sucedido, el hombre explicó: 
—Solo intentaba ayudar a los demás… 
Entonces escuchó una respuesta que jamás olvidaría: 

—Te dieron el aceite para mantener encendido el faro. Esa era tu misión principal. 

Muchas veces queremos salvar a todos, ayudar a todos, responderle a todos y cargar problemas que no nos corresponden. Pero mientras intentamos apagar los incendios ajenos, podemos terminar descuidando aquello que Dios nos entregó como responsabilidad. No todo lo que parece bondad es sabiduría. Hay personas que viven tan ocupadas resolviendo la vida de otros que terminan perdiendo su paz, su familia, su propósito y hasta su relación con Dios. Jesús ayudaba a muchos, pero también sabía retirarse, descansar y enfocarse en su misión. No dijo sí a todo el mundo. No corrió detrás de todas las expectativas. Él entendía que una luz apagada no puede guiar a nadie. 

Hoy quizás necesitas recordar esto: No puedes vaciarte completamente tratando de sostener a todos. No puedes regalar el aceite de tu alma hasta quedarte sin luz. Cuida tu fe. Cuida tu paz. Cuida tu propósito. Porque hay personas que dependen de que tu faro siga encendido .

“Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la vida.” — Proverbios 4:23
    email this

0 comments:

Publicar un comentario