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martes, 11 de febrero de 2014

Published febrero 11, 2014 by with 0 comment

Aliento del Cielo: El Fruto del Espíritu Santo en Nuestra Vida. Templanza. (2a Timoteo 1:7)


Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio” 2ª Timoteo 1:7

Vivimos en una época donde buscamos cumplir nuestros deseos. La publicidad nos envía mensajes de que todo, cuánto nos guste y nos proporcione placer, debemos poseerlo. No hay límites, nos hablan de que no hay fronteras entre lo bueno y lo malo. Que lo bueno, no es tan bueno y lo malo, no es muy malo. Nos han vendido (literalmente) la idea que el cumplimiento de mis deseos, no tiene consecuencias y que si mi placer daña a otros, no debe importarnos. Nada más falso que eso.

¿Cuál es el fin de un automóvil sin frenos, controles y conductor a una velocidad de 100 KPH?  Un desastre, ahora bien y una vida sin control, hedonista, relativista ¿hacia dónde nos lleva?. Nos lleva al fracaso y a la destrucción. Debemos controlar nuestros deseos y pensar en las consecuencias que tendrán en el futuro. La infidelidad, lleva al divorcio y a la destrucción de una familia y el futuro de  los hijos. Una mentira sólo se cubre con otra y otra hasta que se revela la verdad. El sexo desenfrenado, nos conduce a una vida vacía y con secuelas físicas, espirituales y emocionales que son muy difíciles de sanar.

No nos dejemos dominar por nuestros impulsos. Siempre habrán tentaciones que parecerán lo más conveniente, pero si podemos dominar nuestra vida, tendremos mejores resultados al final. Nos evitaremos dolor, insatisfacción, tristezas y depresiones. Huye de la tentación. Pide Dirección y control al Espíritu Santo, que brinde las fuerzas para seguir adelante. Los que viven sin controlar sus 
malos deseos, sólo piensan en hacer lo malo. Pero los que viven obedeciendo al Espíritu Santo sólo piensan en hacer lo que desea el Espíritu.” Romanos 8:5. Vive en el Espíritu y tu vida dará un giro extraordinario y cambiará tu dirección.

La solución es sencilla:
a)  Huye de las tentaciones. Lutero dijo: “No puedo evitar que las aves vuelen sobre mi cabeza, pero si puedo evitar que hagan nido en ella.” Además, el Apóstol Pablo mencionó: “Huye de las pasiones de la juventud, y busca la justicia, la fe, el amor y la paz, junto con todos los que con un corazón limpio invocan al Señor.” 2ª Timoteo 2:22.
b)  Si has caído recurre al perdón de Dios: “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.” 1ª. Juan 1:9
c) Cuida lo que entra a tu mente: “Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.” Filipenses 4:8
d)  Vive a la manera de Cristo: “Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado.” Hebreos 4:15
e)  Establece límites claros y aléjate de ellos: Los límites no se colocan para vivir en sus linderos, se establecen para ir al lado contrario. “No traspases los linderos antiguos que pusieron tus padres.” Proverbios 22:28.
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miércoles, 5 de febrero de 2014

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Lo que el Espíritu Santo produce en nuestra Vida: Mansedumbre (Filipenses 2:3)


Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo;” Filipenses 2:3

El Espíritu Santo produce en nuestras vidas mansedumbre que puede dividirse en dos: Humildad y Autocontrol.

La humildad ha sido mal entendida y ha sido despojada de su verdadero y gran valor. Se ha identificado con la pobreza y con la carencia de objetos materiales, pero la realidad es otra. La humildad consiste en saber que todo lo que “poseemos” no es nuestro, sólo somos simples administradores y que todo lo que llegamos a ser o a tener (títulos, riquezas, propiedades) simplemente es por la misericordia y la gracia del Señor.

Tampoco la humildad está ligada a la baja o alta estima. Una persona con una estima saludable, es aquella que puede ser humilde. No ve a nadie hacia abajo, ni ve a nadie hacia arriba. Sabe que todos somos iguales y por ende, no podemos aprovecharnos de las posiciones de liderazgo que tengamos, ni tampoco somos dignos de lástima. “Por el encargo que Dios en su bondad me ha dado, digo a todos ustedes que ninguno piense de sí mismo más de lo que debe pensar. Antes bien, cada uno piense de sí con moderación, según los dones que Dios le haya dado junto con la fe.” Romanos 12:3

Cuando el orgullo quiera minar nuestra mente y corazón corramos al Espíritu Santo porque Él nos llevará a la Cruz. Cuando se nos suba la fama a la cabeza o pensemos que tenemos un poco más que otros, inclinemos nuestro rostros y recordemos que Cristo, siendo el Rey de reyes, siendo el Creador, siendo el dueño de todo el universo y sus alrededores se despojó de todo y se hizo como nosotros, para que vivamos con Él. Si  Jesús lo hizo y nos demostró que lo que somos no pasa por lo que tenemos, aprendamos la lección que Él nos dejo. Recordando que Dios habita con el corazón humilde. “Aunque el Señor está en lo alto, se fija en el hombre humilde, y de lejos reconoce al orgulloso.” Salmos 138:6.

Además, la mansedumbre encierra el manejo de las emociones. Es decir, es el cabestro de nuestra vida. El cabestro es una cuerda que se pone en el cuello o cabeza a una caballería para atarla o conducirla. Nos guía a detenernos y pensar bien las cosas. Cuando queremos desenfrenarnos nos conduce a calmarnos y si no queremos continuar el camino, nos guía y nos hace caminar.

Esa es la función del Espíritu Santo y lo que hace en nosotros. Nos aconseja cuándo detenernos, cuándo seguir y nos confronta cuándo sabe que no vamos hacia el lado correcto. La mansedumbre no nos refiere a debilidad, es todo lo contrario. Es por ello, que necesitamos un carácter fuerte (manso) y este no es aquel que grita y fuerza a que hagan su voluntad; sino es aquel que nos permite dominar nuestros deseos y ser dóciles a la voz de Dios.

"Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad deDios permanece para siempre." 1a. Juan 2:17


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lunes, 27 de enero de 2014

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Aliento del Cielo: Lo que el Espíritu Santo produce en Nuestra Vida. (Hebreos 11:6) Fe

Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan.” Hebreos 11:6


Es muy difícil creer en algo que no se ha visto. Confiar en alguien que no conocemos, es todavía más dificultoso. Pero eso es lo maravilloso de la obra del Espíritu Santo en nuestras vidas: mientras más nos acerquemos a Él, más confianza y dependencia nos lleva a tener con Dios.

Fe en que nos ha salvado y que somos restaurados. Confianza que tiene cuidado de nosotros. Seguridad que él hará cumplir su voluntad en nuestra vida. Convicción que viviremos con nuestro Señor por la Eternidad. Esperanza que un día regresará por nosotros para que vivamos en su Bello Hogar que ha preparado. Certeza que quiere lo mejor para nosotros.

Este listado nos lleva a identificar que Él nos quiere a su lado. Tendremos que pasar por la calle Malas Decisiones y avenida Consecuencias. Nos tocará enfrentar al Sr. Problemas y a la Sra. Angustias, pero Dios describe que estará allí, si confiamos y depositamos nuestras cargas delante de Él. Les digo todo esto para que encuentren paz en su unión conmigo. En el mundo, ustedes habrán de sufrir; pero tengan valor: yo he vencido al mundo.” Sn. Juan 16:33 DHH.La palabra clave en este versículo no es paz, no es la victoria, es unión. U-N-I-Ó-N. 5 letras alejadas en nuestro abecedario, pero cercanas entre ellas. Es un vínculo, un nexo, una relación. Dios nos llama a vivir con Él y es Él que viene a nuestra vida. ¿Cómo no podemos confiar en que Él tiene todo bajo su control?

La fe es la vista en la ceguera. Es la luz en medio de las tinieblas. Es la seguridad en medio de la tormenta. Pero sólo teniend
o una relación real y exclusiva con el Señor, es que la Fe puede mejorar y ser más grande cada vez más. Y con ella podríamos permitir que el nombre de Cristo sea glorificado. "Jesús les dijo: —Porque ustedes tienen muy poca fe. Les aseguro que si tuvieran fe, aunque sólo fuera del tamaño de una semilla de mostaza, le dirían a este cerro: “Quítate de aquí y vete a otro lugar”, y el cerro se quitaría. Nada les sería imposible" Mateo 17:20
 

Además, Dios confía en nosotros. Nos delegó una tarea importante, que es guiar a otros a su Camino y no podemos fallarle, debemos continuar realizando esta misión tan importante y de impacto para el mundo. “Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.” San Marcos 16:15.
Así que, Si Dios confía en nosotros: ¿Cómo no confiar en Él?
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miércoles, 22 de enero de 2014

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Lo que el Espíritu Santo Produce en nuestras vidas. Bondad. (No. 6)

"El amor no causa daño a nadie. Cuando amamos a los demás, estamos cumpliendo toda la ley.” Romanos 13:10

Cuando hablamos de bondad, no hay mejor ilustración que la de David hacia el hijo de su mejor amigo Jonatán, llamado Mefi-Boset. Más de 12 años han pasado desde que dos amigos se hicieron una promesa: Cuida a mi familia, Sé que Dios te exaltará, pero no olvides a tu amigo. 1ª Samuel 20:12-17.  David no podría dejar de cumplir esa promesa y cuándo fue el momento justo lo hizo.David trató con bondad al nieto del hombre que había querido matarlo desde su juventud, que había destrozado su familia, que lo había hecho llorar, fingir ser loco, lo desterró de su tierra. Sin embargo, David no olvidó la bondad de su amigo y llevó a un muchacho lisiado, sin futuro, sin renombre a su casa y lo trató como su hijo. Un acto de bondad, siempre tiene una recompensa.

Hagamos siempre el bien a otros. No importa quién sea, su edad u otras características. La bondad siempre tiene la característica de cambiar el rumbo de una vida. Ese joven solitario que se sienta solo todos los días. Esa mujer que hemos visto llorar. Ese hombre sentado en el parque. Ese(a) vecino(a) que vemos, pero no sabemos su necesidad. No es necesario ser misionero, ser voluntario de la Cruz Roja, para hacer actos de bondad. No se necesitan cámaras, reflectores ni medios de comunicación. Sólo se necesita un corazón comprometido, un corazón transformado por el Espíritu Santo.

Esto me recuerda una historia muy conocida: Un joven que pagaba sus estudios trabajando de vendedor ambulante, sentía hambre pero no tenía dinero para almorzar. Decidió vencer la vergüenza que le daba mendigar y pedir algo de comer en la próxima puerta que tocase. No obstante, perdió su nervio  cuando una hermosa joven le abrió la puerta. En lugar de pedir comida pidió solo un vaso de agua. 
Ella, sin embargo, se apiadó de él y le trajo un vaso de leche. El se lo tomó tímidamente y preguntó, "¿Cuánto le debo?". - "No me debe nada," respondió ella. "Mi madre nos enseñó a nunca aceptar pago por hacer un favor." "Entonces le agradezco de corazón.", respondió el joven.  Años más tarde aquella joven, ya mayor, se enfermo gravemente. Los doctores locales estaban muy preocupados. Finalmente la enviaron al hospital de una gran ciudad donde practicaba un famoso especialista en aquella enfermedad. La lucha fue larga pero la señora se salvó, gracias al tratamiento del médico. Sin embrago, nació una nueva preocupación para la dama: el precio del tratamiento y de estancia en el hospital. La señora, se acerca al área de pago por servicios en el hospital y pide su cuenta. Ella abrió aquella cuenta con gran temor, pensando que pasaría el resto de sus días pagándola. Finalmente miró y cuál fue su asombro cuando leyó al pie de la lista de enormes cifras: Todo Pagado por completo con un vaso de leche. Dado a un vendedor hambriento
Firmado: Dr. Howard Kelly.

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viernes, 13 de diciembre de 2013

Published diciembre 13, 2013 by with 0 comment

Aliento del Cielo: Lo Que el Espíritu Santo Produce en Nuestra Vida. Gozo (No. 2)

En cambio, lo que el Espíritu produce es amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, humildad y dominio propio. Contra tales cosas no hay ley.” Gálatas 5:22-23

Gozo 
“Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos!” Filipenses 4:4 

Otro resultado de tener al Espíritu Santo en nuestra vida es el G-O-Z-O. El gozo no es momentáneo, es una actitud de todos los días. Levantarse con firmeza que es una nueva oportunidad de lograr cumplir las metas que se han colocado para la vida. El gozo incluye ser positivo, mejorar el ambiente, desarrollar buenas relaciones y fortalecer las mismas. 


El gozo es felicidad, por eso no se puede destruir, inicia todas las mañanas y no se acaba. ¿Cómo inicias tu día?, ¿Cuáles son los pensamientos que los que inician tus días? Observa: “Este es el día que hizo Jehová;Nos gozaremos y alegraremos en él.” Salmos 118:24. 

Que nada le robe el gozo. Manténgalo. Cuídelo. Habrán situaciones no gratas que vivir, que nos provocarán enojo; pero, esa buena actitud, es lo que hará la diferencia. Como dijo Pablo en 1ª Tesalonicenses 5:16 “Estad Siempre Gozosos.” No importe lo que pase hoy, nuestro Consolador nos invita y produce en nosotros que siempre todo será mejor, cuando Dios está a nuestro lado.
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