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viernes, 18 de marzo de 2016

Published marzo 18, 2016 by with 0 comment

Aliento del Cielo: 7 Cualidades del Perdón. ¡Nuevo! Para Compartir

“Si ustedes perdonan a otros el mal que les han hecho, Dios, su Padre que está en el cielo, los perdonará a ustedes.” Sn. Mateo 6:14. 



Dios nos regaló el perdón para que aprendiéramos hacer más como Él. Nos dejó la capacidad de perdonar y ser perdonas para seguir en esta vida libres de culpa y dolor. Por eso hay 7 características del perdón, las cuales son: 

1. Es un excelente un ungüento para sanar el alma. 
“Feliz el hombre a quien sus culpas y pecados le han sido perdonados por completo.” Salmos 32:1

No hay cicatrices que el perdón no pueda sanar. Tengan un día o 20 años, el perdón sincero tiene un poder capaz de aliviar tormentas, depresiones y heridas porque son borradas completamente. 

2. Es el antídoto inmediato para eliminar la amargura. 
 “Dejen de estar tristes y enojados. No griten ni insulten a los demás. Dejen de hacer el mal. Por el contrario, sean buenos y compasivos los unos con los otros, y perdónense, así como Dios los perdonó a ustedes por medio de Cristo.” Efesios 4:31-32 

La amargura llega para quedarse en el corazón, haciendo añicos el amor y todo aquello bueno que hay en él, para convertirnos en personas ansiosas, depresivas y con mal carácter. Sólo el perdón cambia esa auto-destrucción que nos lleva rumbo a un destino sin esperanza a ver que hay esperanza de poder amar y ser amado. 

3. No cambia el pasado pero transforma el futuro. 
“Entonces mandaron a decirle: «José, antes de que nuestro padre muriera, dejó dicho que debías perdonarnos todo el mal que te hemos causado. Es verdad que te hemos hecho mucho daño, pero te rogamos que nos perdones». Cuando José recibió este mensaje, se puso a llorar… Sin embargo, José los tranquilizó, y con mucho cariño les dijo: —No tengan miedo, que yo no soy Dios. Ustedes quisieron hacerme daño, pero Dios cambió todo para bien. Ustedes han visto ya lo que ha sucedido: Dios ha dejado con vida a mucha gente. Así que no tengan miedo. Yo voy a cuidar de ustedes y de sus hijos.” Génesis 50:16-17,19-21. 

José sufrió 13 años por lo que sus hermanos le hicieron. Fue esclavo por ellos y preso por las mentiras de una mujer que deseaba seducirlo. Había razones para albergar la venganza y con todo el poder que tenía, demostrar que ellos se equivocaron porque José no tenía el derecho a sufrir. Pero no hizo eso. Demostró que sólo el perdón arregla el futuro y nos llena de paz. No iba a obtener rédito de lo que pasó, porque esto le ayudó a ser mejor. El perdón transforma. 

4. Reconstruye la estima. 
 “Ahora deben perdonarlo y ayudarlo a sentirse bien, para que no vaya a enfermarse de tanta tristeza y remordimiento.” 2ª. Corintios 2:7 

El perdón va en dos vías. El que lo recibe y el que lo da. Nos da el valor que habíamos perdido pensando que no importábamos nada, que se lo habían llevado todo con ese abuso sexual, físico o emocional. Pero, nos damos cuenta que al exonerar a otros de sus errores, la carga de la vida es más liviana y fácil de llevar. No vales por lo que te hicieron, sino por lo que Cristo ha hecho en ti y tú puedes hacer en los demás. 

5. Te hace un ganador. 
 “Quien perdona gana un amigo; quien no perdona gana un enemigo.” Proverbios 17:9 TLA 

No hay nada más que decir con esta frase. Ganas tu entrada a la Vida Eterna (Cuando dejas que Cristo te perdone). Ganas un corazón libre de deudas y rechazo. Ganas amistades y agradecimiento. Eso y más es lo que hace el perdón por nosotros. 

6. Elimina el deseo de venganza y autodestrucción. 
“El odio produce más odio; el amor todo lo perdona.” Proverbios 10:12 TLA 
La venganza sólo engendra más venganza. La autodestrucción no para hasta acabar con tu vida. Nunca se saciará tu deseo y jamás se pagará el agravio cometido. Sólo el perdón es capaz de llenarte y cambiar todo en paz y tranquilidad para seguir adelante. 

7. Mejora nuestra relación con Dios y los demás. 
“Pero te confesé sin reservas mi pecado y mi maldad; decidí confesarte mis pecados, y tú, Señor, los perdonaste.” Salmos 32:5 DHH 
Cuando confiesas que fallaste, Dios escucha y sana. Olvida todo y vuelve a empezar. Deja que entres delante de su trono con confianza y seguridad. Puedes hablar de tus angustias y tristezas sin problemas. No tienes porque esconderte. Igual es con las otras personas. Sientes confianza y seguridad. No piensas en que te fallarán, ni en que no eres lo suficientemente bueno para los demás. Siempre hay una sonrisa en tus labios y pierdes el temor. Eso lo hace el perdón.
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viernes, 16 de mayo de 2014

Published mayo 16, 2014 by with 0 comment

Tomado de Internet: Deja tu Vida en las Manos de Dios.

Una pelota de basketball en mis manos vale unos $190.00. Una pelota de basketball en las manos de Michael Jordan vale alrededor de$33,000.000.
Todo depende de en manos de quién está el asunto.

Una raqueta de tenis en mis manos, no sirve para nada. Una raqueta de tenis en manos de Pete Sampras, significa el Campeonato en Wimbledon.
Todo depende de en manos de quién está el asunto.

Una honda en mis manos es un juego de niños. Una honda en manos de David es el arma de la victoria del Pueblo de Dios.
Todo depende de en manos de quién está el asunto.

Dos panes y cinco peces en mis manos son un par de sandwiches de pescado. Dos panes y cinco peces en manos de Jesús son el alimento para miles.
Todo depende de en manos de quién está el asunto.

Unos clavos en mis manos pueden servir para construir una pajarera.Unos clavos en las manos de Jesucristo producen la Salvación de toda la humanidad.
Todo depende de en manos de quién está el asunto.

Como has visto, todo depende de en manos de quién está el asunto. Pon tus proyectos, tus preocupaciones, tus miedos, tus  deseos, tus sueños,tu familia y tus relaciones en manos de Dios.
No olvides "Todo depende de en manos de Quién está el asunto". 
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jueves, 3 de octubre de 2013

Published octubre 03, 2013 by with 0 comment

Tomado de Internet: Jesús es Cercano. ¡Nuevo!

¡Hija, tu fe te ha sanado! … Vete en paz y queda sana de tu aflicción (Marcos 5:34).
¿Puede verla? ¿Ve su mano? Retorcida. Delgada. Enferma. Uñas ennegrecidas por la suciedad y piel manchada. Mira cuidadosamente entre las rodillas y los pies de la multitud. Las personas corren detrás de Jesús. Él camina. Ella se arrastra. La gente la golpea, pero ella no se detiene. Otros se le quejan. A ella no le importa. Está desesperada. La sangre no se mantiene en su cuerpo. «Había entre la gente una mujer que hacía doce años padecía de hemorragias» (Mr.5:25).
Por consiguiente, la mujer no tiene nada. Sin dinero. Sin hogar. Sin salud. Sueños arruinados. Fe por los suelos. Des­preciada en la sinagoga. Marginada en su comunidad. Había sufrido durante doce años. Está desesperada. Y su desespera­ción da a luz una idea.
«Oyó hablar de Jesús» (v.27). Toda sociedad tiene un paja­rito me lo contó, incluso, o especialmente, la de los enfer­mos. Corrió la voz entre leprosos y abandonados: Jesús puede sanar. Y Jesús viene. Por invitación del principal de la sinago­ga, viene a Capernaúm.
Cuando la multitud se acerca, la mujer piensa: «Si logro tocar siquiera su ropa, quedaré sana» (v.28). En el momento adecuado corretea como cangrejo en medio de la turba. Las rodillas le golpean las costillas. Alguien grita: «¡Fuera del cami­no!» Ella no hace caso ni se detiene.
Toca el manto de Jesús y «Al instante cesó su hemorragia, y se dio cuenta de que su cuerpo había quedado libre de esa aflicción» (v.29). La vida entra rauda. Las pálidas mejillas se tornan rosadas. La respiración superficial se vuelve profunda.
La enfermedad se llevó la fortaleza de la mujer. ¿Qué le quita la fortaleza a usted? ¿Pérdidas en los negocios? ¿Demasia­da bebida? ¿Noches enteras en otros brazos? ¿Tediosos días en un trabajo que no nos gusta? ¿Un embarazo demasiado pron­to? ¿Muy a menudo? ¿Es esa mano la suya? De ser así, anímese. Cristo quiere tocarla. Cuando usted extiende la mano en medio de las multitudes, Él lo sabe.
Suya es la mano que a Él le gusta tomar.

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