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viernes, 21 de diciembre de 2012

Published diciembre 21, 2012 by with 0 comment

El Mensaje de la Sangre

Era un nombre de varón, breve y sonoro. Un nombre que, con sólo pronunciarlo, evoca imágenes de los cuentos árabes de Las mil y una noches. Un nombre que hace pensar en la Mezquita de Omar, y en aquel Califa del mismo nombre que quemó la Biblioteca de Alejandría por contener libros contrarios a la fe musulmana. El nombre era «Omar».
Sin embargo, en este caso el nombre «Omar» estaba escrito con sangre humana en la pared de una costosa residencia de Mougin en la Costa Azul. Lo había escrito la millonaria Ghislaine Marchal, herida de muerte por su jardinero Omar Raddad. Ese solo nombre, escrito con sangre, fue prueba suficiente para arrestar y condenar al jardinero. Los diarios franceses que dieron cuenta del suceso lo llamaron «El mensaje de la sangre». Y en verdad, fue todo un mensaje, y toda una acusación, escrito con la sangre de una víctima inocente.
Si hay un elemento en el cuerpo humano que por sí solo posee elocuencia, es la sangre. La literatura universal menciona infinidad de veces la sangre: «sangre ardiente», «sangre heroica», «sangre inocente». Incluso, de un buen caballo de carreras se dice que es «de pura sangre».
La Biblia trata sobre dos sangres que tienen un mensaje extraordinario para la humanidad. Son ellas la sangre de Abel y la sangre de Cristo. Ninguna otra sangre tiene tanta elocuencia y tanto significado.
La sangre de Abel —dice la Biblia—, la primera víctima del odio religioso, «reclama justicia» (Génesis 4:10). En cambio, la sangre de Cristo «limpia de todo pecado» (1 Juan 1:7). La sangre de Abel, el justo, pide venganza; la sangre de Cristo, el Salvador, pide perdón para toda la humanidad.
Si no comprendemos el propósito del sacrificio de Cristo, tampoco podremos entender la razón por la que vinimos a este mundo. Todos hemos venido a este mundo para vivir, es decir, para cumplir en vida el propósito de haber nacido. Con Cristo fue todo lo contrario. Él cumplió el propósito de su venida con su muerte. De sí mismo Él dijo: «El Hijo del Hombre no vino para que le sirvan, sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos» (Mateo 20:28).
La muerte de Cristo, el derramamiento de su preciosa sangre, fue el único propósito de su encarnación. Él vino para morir en expiación por nuestros pecados. Somos eternamente salvos mediante su muerte. Nuestra salvación descansa en la muerte de Cristo. Aceptemos ese favor divino. Él murió por nosotros
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sábado, 17 de julio de 2010

Published julio 17, 2010 by with 0 comment

La Armadura de Dios.

“Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes.” Efesios 6:13.

¡Hola!, ¿Qué tal? Soy tu Consolador, Espíritu Santo y en este día te hablaré de cómo guardar tu vida de todas las dificultades, de las batallas que, frecuentemente debes librar con las tentaciones, con los problemas, con las oposiciones que día a día están asechándote para que tropieces y no sigas adelante en mi Camino.
Te entregó la armadura que como un Guerrero debes de poseer, para que cada día triunfes y ganes las batallas que tengas enfrente. Y al final puedas estar FIRME. “Hijitos, vosotros sois de Dios, y los habéis vencido; porque mayor es el que esta en vosotros, que el que está en el mundo.” 1º Juan 4:4.
1. El Cinturón de la Verdad:
Ceñirse los lomos significa tener carácter, fortaleza, valor, para emprender una tarea. Ceñirse con la verdad es no olvidar que todo lo que hagas lo debes de consultar conmigo, a tráves de la Biblia y la oración. “Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad.” Sn. Juan 17:17.
2. La Coraza de Justicia:
La justicia defiende y cubre tu corazón de cualquier daño que deseen causarte, la justicia es santidad, es rectitud, es integridad, busca siempre que tus caminos sean rectos y verás como las victorias vendrán rápidamente.
3. El Calzado del apresto del Evangelio:
Que tus pasos, que tu caminar siempre sea guiado a hablar de Cristo, ya que esto trae paz a las personas que necesitan que se les comunique el mensaje de Esperanza. “¿Y cómo predicarán si no fueren enviados? Como está escrito: ¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian las buenas nuevas.” Romanos 10:15.
4. El Escudo de la Fe:
Lo primero que el enemigo atacará es tu fe, por lo tanto, te la entrego como una arma de defensa, para que continúes luchando por tus sueños. Yo protegeré tu fe, para que nada te haga mal y recuerda que: “Si puedes creer, al que cree todo le es posible.” Sn Marcos 9:23.
5. El Yelmo de la Salvación:
Protege tu mente, con la seguridad de que tienes la salvación en ti, el enemigo te atacará con dudas sobre ella, pero, si tienes la salvación como protección en tu mente, no te hará ningún daño. “Y tomad el yelmo de la salvación,...” Efesios 4:17.
6. La Espada del Espíritu:
La Biblia no es sólo para defenderte, con ella también atacas, si sabes lo que Dios ha dejado para ganar esta guerra, fácilmente derrotarás al enemigo. “Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu que es la palabra de Dios;” Efesios 4:17.
7. La Oración:
Es el instrumento que utilizas para tener las estrategias que yo te doy para vencer, es el medio para estar en contacto con el Comandante, es la forma en la cual te comunicas con la base de operación, no te olvides nunca que lo tienes en tus manos para informar sobre como va la batalla diaria que debes de enfrentar. “Orad sin Cesar.” 1º Tesalonicenses 5:17.

Si nunca te quitas está armadura, sino que cada día la vas fortaleciendo en mi, cada batalla que vaya ocurriendo será como un JUEGO DE NIÑOS, no olvides, yo siempre estoy contigo. Hebreos 13:5.

Atte. Tu Consolador y amigo
Espíritu Santo.
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