jueves, 22 de septiembre de 2016

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¿Cómo Vencer al Desánimo?

"Entonces les dije: —Ustedes conocen bien el problema que tenemos, porque los muros de Jerusalén están en ruinas y sus portones se quemaron. Pero vamos a reconstruirlos, para que no se burlen más de nosotros. Les conté también cómo mi buen Dios me había ayudado, y lo que el rey me había dicho. Entonces ellos respondieron: — ¡Manos a la obra! Y, muy animados, se prepararon para iniciar la reconstrucción.” Nehemías 2:17-18


El desánimo es esa neblina en el camino que no nos deja ver bien hacia dónde vamos, pero sólo se puede vencer si sabemos qué hacer y lo que se desea lograr. Nehemías sabía que tenía una misión específica, no gastó sus esfuerzos en tratar de hacer todo a la vez. 

Primero dio ánimo, planificó, organizó y trabajó para lograr la construcción del muro de Jerusalén. Hubo cansancio, luchas internas, críticas externas, pero nada hizo que este hombre se rindiera. 

La pregunta es: ¿Cuál es tu meta? Actualmente se habla de los sueños y qué somos capaces de lograr cualquier cosa, sólo proponiéndose alcanzarlo, pero, como hijo de Dios ¿estás claro hacia donde quieres ir?, ¿estás siendo guiado por Dios? Cuando realmente dejemos de ir por una nueva visión cada vez que algo se ponga de moda o después de una plática motivacional. 

Sólo allí iniciaremos a conquistar el propósito de Dios para nuestras vidas y venceremos al desánimo porque ya no está interpuesto porque hay claridad en lo que se hará.
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viernes, 18 de marzo de 2016

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Aliento del Cielo: 7 Cualidades del Perdón. ¡Nuevo! Para Compartir

“Si ustedes perdonan a otros el mal que les han hecho, Dios, su Padre que está en el cielo, los perdonará a ustedes.” Sn. Mateo 6:14. 



Dios nos regaló el perdón para que aprendiéramos hacer más como Él. Nos dejó la capacidad de perdonar y ser perdonas para seguir en esta vida libres de culpa y dolor. Por eso hay 7 características del perdón, las cuales son: 

1. Es un excelente un ungüento para sanar el alma. 
“Feliz el hombre a quien sus culpas y pecados le han sido perdonados por completo.” Salmos 32:1

No hay cicatrices que el perdón no pueda sanar. Tengan un día o 20 años, el perdón sincero tiene un poder capaz de aliviar tormentas, depresiones y heridas porque son borradas completamente. 

2. Es el antídoto inmediato para eliminar la amargura. 
 “Dejen de estar tristes y enojados. No griten ni insulten a los demás. Dejen de hacer el mal. Por el contrario, sean buenos y compasivos los unos con los otros, y perdónense, así como Dios los perdonó a ustedes por medio de Cristo.” Efesios 4:31-32 

La amargura llega para quedarse en el corazón, haciendo añicos el amor y todo aquello bueno que hay en él, para convertirnos en personas ansiosas, depresivas y con mal carácter. Sólo el perdón cambia esa auto-destrucción que nos lleva rumbo a un destino sin esperanza a ver que hay esperanza de poder amar y ser amado. 

3. No cambia el pasado pero transforma el futuro. 
“Entonces mandaron a decirle: «José, antes de que nuestro padre muriera, dejó dicho que debías perdonarnos todo el mal que te hemos causado. Es verdad que te hemos hecho mucho daño, pero te rogamos que nos perdones». Cuando José recibió este mensaje, se puso a llorar… Sin embargo, José los tranquilizó, y con mucho cariño les dijo: —No tengan miedo, que yo no soy Dios. Ustedes quisieron hacerme daño, pero Dios cambió todo para bien. Ustedes han visto ya lo que ha sucedido: Dios ha dejado con vida a mucha gente. Así que no tengan miedo. Yo voy a cuidar de ustedes y de sus hijos.” Génesis 50:16-17,19-21. 

José sufrió 13 años por lo que sus hermanos le hicieron. Fue esclavo por ellos y preso por las mentiras de una mujer que deseaba seducirlo. Había razones para albergar la venganza y con todo el poder que tenía, demostrar que ellos se equivocaron porque José no tenía el derecho a sufrir. Pero no hizo eso. Demostró que sólo el perdón arregla el futuro y nos llena de paz. No iba a obtener rédito de lo que pasó, porque esto le ayudó a ser mejor. El perdón transforma. 

4. Reconstruye la estima. 
 “Ahora deben perdonarlo y ayudarlo a sentirse bien, para que no vaya a enfermarse de tanta tristeza y remordimiento.” 2ª. Corintios 2:7 

El perdón va en dos vías. El que lo recibe y el que lo da. Nos da el valor que habíamos perdido pensando que no importábamos nada, que se lo habían llevado todo con ese abuso sexual, físico o emocional. Pero, nos damos cuenta que al exonerar a otros de sus errores, la carga de la vida es más liviana y fácil de llevar. No vales por lo que te hicieron, sino por lo que Cristo ha hecho en ti y tú puedes hacer en los demás. 

5. Te hace un ganador. 
 “Quien perdona gana un amigo; quien no perdona gana un enemigo.” Proverbios 17:9 TLA 

No hay nada más que decir con esta frase. Ganas tu entrada a la Vida Eterna (Cuando dejas que Cristo te perdone). Ganas un corazón libre de deudas y rechazo. Ganas amistades y agradecimiento. Eso y más es lo que hace el perdón por nosotros. 

6. Elimina el deseo de venganza y autodestrucción. 
“El odio produce más odio; el amor todo lo perdona.” Proverbios 10:12 TLA 
La venganza sólo engendra más venganza. La autodestrucción no para hasta acabar con tu vida. Nunca se saciará tu deseo y jamás se pagará el agravio cometido. Sólo el perdón es capaz de llenarte y cambiar todo en paz y tranquilidad para seguir adelante. 

7. Mejora nuestra relación con Dios y los demás. 
“Pero te confesé sin reservas mi pecado y mi maldad; decidí confesarte mis pecados, y tú, Señor, los perdonaste.” Salmos 32:5 DHH 
Cuando confiesas que fallaste, Dios escucha y sana. Olvida todo y vuelve a empezar. Deja que entres delante de su trono con confianza y seguridad. Puedes hablar de tus angustias y tristezas sin problemas. No tienes porque esconderte. Igual es con las otras personas. Sientes confianza y seguridad. No piensas en que te fallarán, ni en que no eres lo suficientemente bueno para los demás. Siempre hay una sonrisa en tus labios y pierdes el temor. Eso lo hace el perdón.
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miércoles, 7 de octubre de 2015

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Reflexión de Dante Gebel: Busca tu Propio Calcuta.

Hoy me levanté pensando que soy un hombre afortunado y un tipo muy feliz por dedicarme a hacer lo que hago, porque Dios me haya dado la Providencia de servirle. Pero nunca hubo atajos y mucho menos fue fácil; “Cuesta veinte años hacer un éxito de la noche a la mañana”. 



También hoy recordaba que lo largo de los años he tenido varios trabajos que solo eran salarios y no me gustaba lo que hacía. Vendí libros puerta a puerta. Fui carpintero junto a mi padre. Trabajé como cadete en un banco. Fui chofer en una empresa que vendía neveras comerciales. 

Vendí instrumentos musicales. Diseñé revistas. Ilustré algunos libros de estudio. Y fui el encargado de limpieza en una imprenta. ¿Te doy un pequeño consejo? Como Nehemías, se el mejor copero que puedas ser, hasta que Dios te promueva. 
No lloriquees. 
No te quejes. 
Mantén la actitud. 

Haz un buen trabajo en un mal empleo. Una mujer llamada Agnes sintió el llamado a servir a los demás cuando era adolescente. “Tengo tres centavos y el sueño de edificar un orfanato”, dijo. “Se que con Dios y tres centavos puedo hacerlo todo”. Durante 50 años trabajó entre los suburbios de Calcuta, y ganó el premio Nobel de la Paz. Muchos luego le preguntaban a la Madre Teresa como marcar una diferencia. Y ella respondía: “Se diligente con lo que tienes ahora…y búscate tu propio Calcuta” 

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miércoles, 16 de septiembre de 2015

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Reflexión: 10 Frases de Max Lucado

"La lógica dice: "aprieta los puños." Jesús dice: "Llena el vaso". La lógica dice: "Golpee su nariz." Jesús dice, "lávale los pies". La lógica dice: "Él no se merece esto". Jesús dice: "Sí, pero tu tampoco". 



"Las Relaciones no prosperan porque se castigue al culpable, sino porque el juez es misericordioso" 

“Las personas que dejan huella no son las mas acreditadas; lo son las que se preocupan por los demás”. 

"Dios va a usar lo que quiera mostrar su gloria. Cielo y las estrellas. Historia y naciones. Gente y problemas. " 

"La clave es esta: aborda los problemas de hoy con la fuerza de hoy. No comiences a abordar los problemas de mañana hasta mañana. No tienes la fuerza de mañana aún. Tienes suficiente por hoy." 

"La gratitud eleva nuestra mirada, nos quita los ojos de las cosas que nos faltan para que podamos ver las bendiciones que poseemos. Nada acaba con el frío invernal del día como la brisa de la gratitud." 

"Dios te ama como eres, pero se niega a dejarte como estas. Quiere que seas como Jesús." 

"Un poco de lluvia puede cambiar el tallo de una flor. Un poco de amor puede cambiar una vida."   

"La fe es la firmeza del alma que le aporta osadía a los sueños."  

"Cambia tu definición de oración. No pienses que es tanto una actividad para Dios como un conocimiento de Dios. Procura vivir en una conciencia permanente de su realidad. Reconoce su presencia donde quieras que vayas. Al esperar en la fila mientras pagas el registro de tu automóvil, piensa: “Gracias Señor por estar aquí conmigo”.  En la tienda de víveres mientras haces las compras, medita: “Tu presencia mi rey acojo en mi vida. Te doy la bienvenida”. Mientras lavas los platos, adora a tu hacedor. "
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lunes, 14 de septiembre de 2015

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Reflexión de Max Lucado: Dios quiere que seamos como Jesús.

Nosotros somos barro, y tú el que nos formaste; así que obra de tus manos somos todos nosotros. (Isaías 64.8) 


Dios quiere que seamos como Jesús. ¿No es esto una buena noticia? 
No estás condenado a seguir con la personalidad que tienes hoy, ni a ser un “cascarrabias” para siempre. Puedes cambiar. Aún si todos los días estás preocupado, no tienes que estarlo por el resto de tu vida. ¿Y qué si naciste lleno de prejuicios? No tienes que morir así. ¿De dónde vino la idea de que no podemos cambiar? 

¿De dónde vienen las frases como: “es mi naturaleza estar preocupado”, o “Siempre seré pesimista. Así es como soy”? ¿Haremos afirmaciones semejantes sobre nuestros cuerpos? “Es por naturaleza que tengo una pierna fracturada. No puedo remediarlo”. Claro que no. Si nuestro organismo no funciona bien, buscamos remedio. ¿No haremos lo mismo con nuestro corazón?¿No buscaremos ayuda para nuestras actitudes amargas?¿No podremos solicitar tratamiento para nuestros rasgos egoístas? 

Claro que podemos. Jesús puede cambiar nuestro corazón. Él quiere que tengamos un corazón como el suyo.
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martes, 16 de junio de 2015

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7 Características del Corazón de un Servidor

“[Jesús] se levantó de la cena, y se quitó su manto, y tomando una toalla, se la ciñó. Luego puso agua en un lebrillo, y comenzó a lavar los pies de los discípulos, y a enjugarlos con la toalla con que estaba ceñido.” Sn. Juan 13:4-5 


Servir es indispensable para todo ser humano. Demuestra que somos parte de una comunidad y que nos debemos a los demás. Teresa de Calcuta nos dejó la siguiente frase: “El que no vive para servir, no sirve para vivir”. Es por eso que se detallan las siguientes características de un servidor de Cristo: 

Sincero: 
No hay fingimiento en su servicio. No espera que haya fotografías, ni reconocimientos por lo que hizo. Hace lo que debe hacer por amor y no por una recompensa o solicitud, siempre dando lo mejor de sí, haciendo todo para la Gloria de Dios.

“Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él.” Colosenses 3:17 

Espiritual: 
En el servicio a Dios, no se puede dejar a un lado esta cualidad. No significa ser religioso o ser libertino. Significa que Dios está al centro de su vida y su estilo de vida lo marca Jesús. No busca experiencias sobrenaturales, no vive del pasado, todos los días toma la cruz y sigue a Cristo. 
“Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame.” Sn. Lucas 9:23 

Responsable: Toma un compromiso y cumple su palabra, tomando con seriedad cada una de ellas. Sabe decir no o si, dependiendo de su capacidad, pero jamás deja que su palabra sea invalidad por un encargo incumplido. 
“Cuando a Dios haces promesa, no tardes en cumplirla; porque él no se complace en los insensatos. Cumple lo que prometes.” Eclesiastés 5:4 

Visionario: 
Un servidor ve más allá de lo actual. Sirve a otros porque puede cambiar la historia de otros. Una sonrisa, una clase bien preparada, una oración, una atención puede llevar a Cristo a una persona y que la vida de su familia, comunidad y hasta la nación pueda ser cambiada. 

“No os olvidéis de la hospitalidad, porque por ella algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles.” Hebreos 13:2 

Integro: 
El corazón de un servidor vive lo que predica. No tiene medias tintas ni matices. No desarrolla diferencia con otras personas por edad, condición social o económica. 

“No hay otro mayor que yo en esta casa, y ninguna cosa me ha reservado sino a ti, por cuanto tú eres su mujer; ¿cómo, pues, haría yo este grande mal, y pecaría contra Dios? Hablando ella a José cada día, y no escuchándola él para acostarse al lado de ella, para estar con ella.” Génesis 39:9-10 

Dadivoso: 
No espera recibir nada a cambio por lo que hace. Está dispuesto a servir a tiempo y fuera de tiempo dando lo mejor de sí para que otros sea transformados y puedan tomar el reto de seguir a Cristo. 

“Y yo con el mayor placer gastaré lo mío, y aun yo mismo me gastaré del todo por amor de vuestras almas, aunque amándoos más, sea amado menos.” 2ª Corintios 12:15 

Obediente: 
Escucha la voz de Dios y está dispuesto a pagar el precio por ello. Tiene Voluntad, convicción y emoción. Voluntad para cumplir el pacto hecho con Dios, convicción para creer y emoción para ejecutar. 

“Y Samuel dijo: ¿Se complace Jehová tanto en los holocaustos y víctimas, como en que se obedezca a las palabras de Jehová? Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención que la grosura de los carneros.” 1ª. Samuel 15:22 

Re-amoroso: 
Un servidor ama el doble porque ama lo que hace y ama a la persona a quién sirve (Dios y su prójimo). Sabe que muchas veces será difícil pero lo hace con una entrega total y eso es lo que llena su vida de satisfacción. 

“El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.” 1ª. Corintios 13:4-7 

Estos son siete detalles que Dios pide de nosotros y que nos hace tener un corazón de servidor:
1. Que ame servir a los demás. 
2. Que sea obediente 
3. Que esté dispuesto a pagar el precio. 
4. Que sea el primero en llegar y el último en irse. 
5. Que sea un maestro de los detalles. 
6. Que esté dispuesto a servir a tiempo y fuera de tiempo. 
7. Que tenga voluntad, convicción y emoción. 

Nunca olvide este versículo: “Haz todo lo posible por ganarte la aprobación de Dios. Así, Dios te aprobará como un trabajador que no tiene de qué avergonzarse, y que enseña correctamente el mensaje verdadero.” 2ª. Timoteo 2:15
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viernes, 27 de marzo de 2015

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Siempre Motivados. La Diferencia Entre Trabajar y Tener Propósito

Hay una historia sencilla, pero profundamente poderosa, que nos recuerda que el verdadero significado del trabajo no está únicamente en lo que hacemos, sino en la manera en que decidimos verlo. Porque cuando una persona encuentra propósito, incluso la tarea más difícil puede convertirse en una misión capaz de transformar vidas. 



Tres hombres trabajaban juntos en la construcción de un edificio. Tenían el mismo salario, el mismo horario, las mismas herramientas y soportaban el mismo calor agotador bajo el sol. A simple vista, parecían exactamente iguales. Pero en realidad, había una enorme diferencia entre ellos: la forma en que entendían su trabajo. 

Un hombre que pasaba por el lugar, movido por la curiosidad, se acercó al primero de los albañiles y le preguntó: 
 —“¿Qué están haciendo ustedes aquí?” 
El hombre, sin siquiera levantar mucho la mirada y con evidente cansancio en su voz, respondió: —“¿Qué no puede ver? Aquí estoy poniendo ladrillos bajo este calor insoportable.” 

Aquel trabajador veía únicamente esfuerzo, cansancio y rutina. Para él, cada ladrillo representaba solamente una carga más. 

El visitante, algo sorprendido, caminó hacia el segundo hombre y le hizo exactamente la misma pregunta. El albañil suspiró profundamente antes de responder: —“Aquí estamos ganando unos centavos para vivir… o mejor dicho, para sobrevivir.” 

Este segundo hombre veía el trabajo únicamente como una obligación. No había pasión, no había visión, no había propósito. Solo días pasando lentamente mientras esperaba recibir un salario para continuar. 

Finalmente, el visitante se acercó al tercer trabajador. Al hacerle la misma pregunta, ocurrió algo diferente. El hombre levantó la cabeza, sonrió con orgullo y sus ojos comenzaron a brillar. Entonces respondió: —“Estamos construyendo un hospital que salvará muchas vidas. Aquí estará el área de pediatría, donde atenderán a niños enfermos. Más adelante estará odontología. Aquella parte será la recepción. Y cuando esté terminado, este lugar será de gran bendición para toda esta comunidad.” 

El mismo trabajo. El mismo cansancio. Las mismas condiciones. Pero una visión completamente distinta. Mientras unos solo veían ladrillos o dinero, aquel hombre veía esperanza. Veía vidas siendo restauradas. Veía niños sonriendo nuevamente. Veía familias encontrando ayuda. Había comprendido algo que cambia por completo la manera de vivir: cuando descubrimos el propósito detrás de lo que hacemos, el trabajo deja de ser solamente una obligación y se convierte en una contribución. 

Así también ocurre en nuestra vida. 

Muchas veces podemos caer en la rutina, pensando que solo estamos “cumpliendo”, sobreviviendo o haciendo lo necesario para llegar al siguiente día. Pero cuando entendemos que cada esfuerzo puede bendecir, inspirar, construir y transformar a otros, todo cambia. Las personas más extraordinarias no siempre son las que tienen las mejores condiciones, sino aquellas que han aprendido a mirar más allá de la dificultad y conectar su trabajo con un propósito mayor. 

Porque quien trabaja solamente por obligación se cansa rápido. Pero quien trabaja con propósito, deja huella.
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lunes, 16 de marzo de 2015

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Aliento del Cielo: Desecha Tus Cargas Innecesarias. Reflexión

En un pequeño pueblo caminaba un campesino cargando sobre sus espaldas el fruto de su cosecha. Estaba acostumbrado a recorrer varios kilómetros bajo el sol para llegar a su hogar. El camino era largo, silencioso y cubierto de polvo. Cada treinta minutos debía detenerse para descansar de aquellas casi cien libras que parecían aplastarle lentamente la espalda y las fuerzas. 



Muy pocas veces transitaba un vehículo por aquella calle solitaria, por lo que había perdido casi toda esperanza de recibir ayuda. Pero aquel día sería diferente. De repente, una camioneta pasó a toda velocidad a su lado, levantando una gran nube de polvo. El campesino apenas pudo cubrirse el rostro. Sin embargo, unos metros más adelante, el vehículo se detuvo. 

El conductor observó por el espejo retrovisor al hombre agotado y, movido por la compasión, decidió regresar. 
 —¡Señor! ¿Va camino al pueblo? —preguntó el conductor. 
 —¡Sí! —respondió el campesino con cansancio. 
—Entonces súbase, yo lo llevo. 

Sin pensarlo dos veces, el campesino subió agradecido a la parte trasera del pickup y continuaron el recorrido. Pasaron unos diez minutos de viaje cuando el conductor recordó al hombre y decidió observarlo por el espejo retrovisor. 

Lo que vio lo dejó completamente sorprendido. Frenó de inmediato, se bajó del vehículo y caminó hacia la parte trasera. 
—¿Ocurre algo? —preguntó el campesino confundido. 
—Señor —respondió el conductor—, 
yo le ofrecí llevarlo para que descansara de su carga y pudiera viajar más liviano. 
—Así es —contestó el campesino—. Estoy muy agradecido por su ayuda. Gracias a usted llegaré mucho más temprano a casa. 

El conductor lo miró con asombro y le dijo: —¡Pero usted todavía lleva la carga sobre sus hombros! Puede colocarla en la cama del vehículo y descansar. 

El campesino guardó silencio por un momento. Luego sonrió con cierta vergüenza mientras lentamente bajaba el peso de sus espaldas. 

Parece una historia sencilla, incluso un poco graciosa. Pero la verdad es que muchos vivimos exactamente de la misma manera. Avanzamos por la vida cargando pesos que ya no deberíamos llevar. Cargamos heridas del pasado, errores que no hemos perdonado, culpas que nos persiguen, recuerdos dolorosos, pensamientos negativos, amargura, enojo, frustraciones y temores que lentamente consumen nuestra paz. Llevamos sobre nuestros hombros las consecuencias de malas decisiones, palabras que nos marcaron, fracasos que aún nos avergüenzan y cargas familiares que parecieran haberse convertido en parte de nuestra identidad. Nos acostumbramos tanto al sufrimiento, que incluso cuando llega ayuda, seguimos sosteniendo aquello que nos destruye. 

Nos quejamos del peso, pero no lo soltamos. Decimos querer descansar, pero seguimos abrazando aquello que nos roba la tranquilidad. Alimentamos pensamientos que nos hieren, sostenemos resentimientos que nos enferman y protegemos dolores que Dios hace tiempo nos pidió entregar. Y quizá esa es una de las lecciones más profundas de esta historia: no basta con que el vehículo avance si seguimos llevando el peso sobre nosotros. Dios no solamente quiere acompañarnos en el camino; también quiere aliviar nuestras cargas. Quiere que aprendamos a descansar, a confiar y a dejar en Sus manos aquello que ya no podemos sostener solos. 

Porque hay batallas que no fueron hechas para ser cargadas eternamente por el corazón humano. A veces el milagro no es que el camino desaparezca, sino descubrir que ya no tenemos que recorrerlo solos.
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jueves, 5 de febrero de 2015

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Aliento del Cielo: Cuida Tu Testimonio. ¡Nuevo!

Hace muchos años, un predicador llegó a vivir a Houston, Texas. Era nuevo en la ciudad, apenas estaba comenzando su ministerio y todavía pocas personas lo conocían. Una mañana, tomó un autobús para dirigirse al centro de la ciudad. Después de pagar el pasaje y sentarse cerca de una ventana, revisó el cambio que el conductor le había entregado. Fue entonces cuando notó que había recibido un dólar de más. 



Por un instante sostuvo aquella moneda entre sus dedos mientras una pequeña lucha comenzaba dentro de él. 
 —“Es solo un dólar…” —pensó—. 

“La empresa ni siquiera lo notará. Además, nadie se va a preocupar por una cantidad tan pequeña.” 

 Intentó convencerse de que no tenía importancia. Después de todo, parecía algo insignificante. Pero mientras el autobús avanzaba, su conciencia no lo dejaba en paz. Cuando finalmente llegó a su parada, se levantó lentamente, caminó hacia el conductor y le extendió el dólar.

—Señor, me dio dinero de más. 
El conductor levantó la mirada, sonrió con tranquilidad y respondió: 
 —Lo sé. 
El predicador quedó sorprendido. 

Entonces el hombre añadió: —Usted es el nuevo predicador que llegó hace poco, ¿verdad? He estado pensando en volver a la iglesia… y quise ver qué haría usted en una situación así. 

Aquellas palabras golpearon profundamente el corazón del predicador. Bajó del autobús en silencio, conmovido y avergonzado al mismo tiempo. Miró el dólar en su mano y, casi quebrantado, susurró: —Dios mío… por poco vendo tu testimonio por un dólar. 

Y quizá esa es una realidad que muchas veces olvidamos. Hay personas que nunca abrirán una Biblia, pero sí observarán nuestra vida. Escucharán nuestra manera de hablar, verán nuestras acciones, nuestras decisiones y cómo actuamos cuando creemos que nadie nos observa. Porque el verdadero cristianismo no se demuestra solamente en un altar, sino en los pequeños actos cotidianos donde el carácter habla más fuerte que las palabras. 

Jesús dijo: “Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.” Mateo 5:16 Nunca subestimes el impacto de una decisión correcta. 

A veces, una acción pequeña puede acercar un corazón a Dios… o alejarlo completamente. Por eso recuerda siempre quién eres y a quién representas en este mundo. Porque quizá, sin darte cuenta, tu vida está siendo el único evangelio que alguien alcanzará a leer.
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viernes, 16 de enero de 2015

Published enero 16, 2015 by with 2 comments

¿El Líder Nace o se Forma? Claves para Desarrollar el Liderazgo

"Jesús pasaba por la orilla del Lago de Galilea cuando vio a Simón Pedro y Andrés, dos hermanos que eran pescadores. Mientras ellos pescaban con sus redes, Jesús les dijo: «Síganme. En lugar de pescar peces, les voy a enseñar a ganar seguidores para mí.» En ese mismo instante, Pedro y Andrés dejaron sus redes y siguieron a Jesús. Jesús siguió caminando por la orilla del lago y vio a Santiago y a Juan, otros dos hermanos que también eran pescadores. Los dos estaban en una barca arreglando las redes, junto con su padre Zebedeo. Jesús llamó a los dos. Ellos salieron de inmediato de la barca, dejaron a su padre y siguieron a Jesús. Jesús recorría toda la región de Galilea. Enseñaba en las sinagogas, anunciaba las buenas noticias del reino de Dios y sanaba a todos los que estaban enfermos." Mateo 4:18-23 



Se ha hablado mucho acerca del liderazgo, de grandes hombres de la historia tanto bíblica como secular, existen líderes tan dispares como lo fueron Mao Tse Tung lo fue de John Lennon, Henry Ford lo es de Ghandi, José lo es de Sansón, en fin, pero ¿Qué es realmente un líder?, ya traen en sus genes o en su sangre, que serán líderes, o se formaron durante algún período determinado a través de las experiencias. En este día aprenderemos si un líder nace o se hace. 

1. ¿Qué es un líder? 
Alguien que guía. Influye. Dirige. Promueve. Enseña. Un líder: es la persona que posee el arte de Influir en las personas para que se esfuercen voluntariamente en el cumplimiento de las metas y los propósitos que se desean alcanzar. 

Ejemplo: ¿Dónde hay un líder? Si hay tres carretas, en la primera van todos los ocupantes empujando para rumbos distintos, sin lograr avanzar, en otra todas están sentados en la carreta sin hacer nada, y en otra todos están empujando hacia delante, mientras se oye la voz de alguien que está dentro del equipo que está motivando a continuar hasta el fin. Es allí donde se puede ver el liderazgo. No es el que ordena y manda. Es el que trabaja junto con el equipo, pero tiene una visión clara hacia donde ir. Tal como Jesús. Él no tuvo que explicarle su misión a los que llamaba. Con un simple "sígueme" lograba que lo acompañarán. Porque antes había demostrado su objetivo, su misión y los planes que tenía. 

"Jesús les dijo: «Síganme. En lugar de pescar peces, les voy a enseñar a ganar seguidores para mí.» En ese mismo instante, Pedro y Andrés dejaron sus redes y siguieron a Jesús." Mateo 4:19-20 

  • Los dotó de habilidades. Los instruyó y los entrenó, mandándolos a cumplir la misión. 
"Después de estas cosas, designó el Señor también a otros setenta, a quienes envió de dos en dos delante de él a toda ciudad y lugar adonde él había de ir." Lucas 10:1 

  • Se tomó el tiempo necesario para responder sus preguntas 
"Cuando se alejó de la multitud y entró en casa, le preguntaron sus discípulos sobre la parábola." Marcos 7:17 

  • Redireccionó las motivaciones y con amor acompañó y mejoró las debilidades de cada uno de sus discípulos. 
"En cierta ocasión, los discípulos discutían acerca de cuál de ellos era el más importante de todos. Cuando Jesús se dio cuenta de lo que ellos pensaban, llamó a un niño, lo puso junto a él, y les dijo: «Si alguno acepta a un niño como éste, me acepta a mí. Y si alguno me acepta a mí, acepta a Dios, que fue quien me envió. El más humilde de todos ustedes es la persona más importante.»" Lucas 9:46-4

 2. Rasgos de un líder: 
  • Honesto. 
  • Competente. 
  • Visionario. 
  • Justo. 
  • Imaginativo. 
  • Maduro. 
  • Responsable.
  • Cooperativo. 
  • Inteligente
 3. Características conductuales de un líder

•Imaginativo, Creador de una Visión.
•Emprende, Inspira innovación. 
•Motiva, está en contacto con la Gente. 
•Posee, coraje, sirve para hacer realidad la visión. 
•Conoce el propósito. (sabe lo que Hace). 
•Es Un Increíble Comunicador. 
•Es Íntegro: Afirma valores compartidos. 
•Desarrolla Aptitudes. 
•Mantiene la Esperanza. 

Un líder .... 
 · Crea una visión y dirección del futuro. 
a) Demuestra carácter e inteligencia emocional. 
b) Desarrolla capacidades. 
· Construye relaciones confiables. 
a) Compromiso. 
· Aumentan la energía y la efectividad bajo presión. 
a) Promueve iniciativa y toma de decisiones 

4. Diferencias Entre Un Líder Y Un Jefe. 

Líder 
Hace que todos Participen. 
El hace trabajo Real. 
El líder delega y da Poder. 
Desafía al equipo y confía en que logre los retos. 
Inspira confianza para compartirle errores, la verdad. 
Articula el propósito y remueve barreras para mantener la calidad. 
La comunicación es descentralizada 

El jefe 
decide unilateralmente o consulta con algunos. 
El jefe propone las decisiones, persuade hacia donde debe irse. 
El jefe asigna los trabajos de tal forma, que sólo hace el trabajo de supervisión. 
El jefe prefiere usar 

Conclusiones: 
Un líder nace con diferentes características que lo dotan de carisma y el don para tomar decisiones. Sin embargo, durante su vida debe aprender otras cualidades imprescindibles para lograr su misión. La importancia del liderazgo es muy grande en nuestros días, lo más importante, no es si un líder nace o se hace, sino lo más importante es desarrollar tus capacidades al máximo para lograr que las personas vean en ti la imagen del mayor líder de la historia: Jesús.
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miércoles, 17 de diciembre de 2014

Published diciembre 17, 2014 by with 0 comment

Las Promesas de Dios: Eternas y Seguras

“Dios no es hombre, para que mienta, Ni hijo de hombre para que se arrepienta. El dijo, ¿y no hará? Habló, ¿y no lo ejecutará?” Números 23.19 

Dios jamás te mentirá. 
Jamás dejará una obra a medias en tu vida. 
Jamás fallará a una promesa. 
Sus promesas son eternas. Son reales. Son poderosas. 



Sus promesas tiene tiempo para cumplirse, pero nunca caducan. Sólo debes esperar. Su justicia es recta y firme, por lo que, tiene un propósito claro para nuestra vida: Es regalarnos salvación y vida eterna, para que vivamos con Él por la eternidad. Lo demás, es añadidura. 

El éxito, los reconocimientos, deben quedar en segundo plano. No te preocupes por las cosas que no tienes. Ocúpate por lo que prometiste se cumpla. Dios siempre te dará lo mejor. Él nunca dejará de amarte. No te mostrará atajos, ni te engañará, ni hará tropezar tu pie para que caigas. 

Siempre te guiará a casa y curará tus heridas sufridas en el camino y estará pendiente de ti. Él cumplirá sus promesas. Todas y cada una. Las 3,573 que aparecen en su palabra. Así que, cuando tu fe desfallezca corre a la fuente de esperanza. Su Palabra. En ella encontrarás palabras de fuerza, poder y amor. 

Te enseñará lo correcto. Te instruirá en tomar las mejores decisiones. Corregirá tus pasos y te dará el consuelo y la esperanza necesaria para caminar y entregarlo todo por él.
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viernes, 31 de octubre de 2014

Published octubre 31, 2014 by with 0 comment

Reflexión: El Valor de la Sabiduría.

“La sabiduría y el conocimiento valen más que las piedras preciosas; ¡ni los tesoros más valiosos se les pueden comparar!” Proverbios 3:15 

En el año 2012, la familia real de Catar ha pagado 250 millones de dólares por "Los jugadores de cartas" de Paul Cézanne, una pintura con una dimensión de 90 cms. x 130 cms., es por el momento la pieza de arte más cara del mundo, basado no en incrustaciones de oro o instrumentos utilizados, sino en los recursos que ocupó el artista para dicha obra. 


Salomón compara el valor de las piedras preciosas con la sabiduría y establece que no hay relación entre ellas. ¿Por qué darle tanto valor a la sabiduría?, el mismo escritor da las respuestas en los siguientes versículos: 

 a) Llena de larga vida (vs. 16): 
Isabel I, momentos antes de morir exclamó: “Todas mis posesiones por un momento más de tiempo” y muchas personas harían lo mismo, darían lo que fueran por alargar sus vidas y hacer el bien, abrazar a su familia, disfrutar los momentos pequeños que la vida da. Sólo la sabiduría nos da la capacidad de cuidar nuestra vida de la ira, depresión, tristeza, amargura y falta de perdón. Muchos mueren espiritualmente y sólo se dedican a respirar. 

La sabiduría nos enseña a disfrutar la vida, a sacarle todo el provecho posible, a que está vida sólo es una preparación para la eternidad y a dar lo mejor en todo momento. Es por ello, que la sabiduría nos hace tomar las mejores decisiones, cambia nuestro destino, nos garantiza el éxito, nos lleva a Dios, para que el forme parte de esta vida y poder recibir, a través de creer en Jesucristo, la vida eterna. 

b) Buena fama (vs. 16): 
La sabiduría nos hace ser íntegros. La integridad es hacer lo correcto siempre. Se esté acompañado o solo. Sea difícil lo que se debe hacer. Esto nos asegura el buen nombre y es allí donde la sabiduría aparece, nos conduce por el camino correcto, evita cometer errores, ayudándonos a construir un buen nombre en la intimidad y delante de las demás personas. 

c) Riqueza (vs. 16): 
El dinero se acaba. Las posesiones se pierden. El poder transforma. Sólo la sabiduría nos da la capacidad de manejar todo aquello sin dificultades. A la vez, nos hace darnos cuenta que la capacidad de ser feliz o infeliz, no está ligada al dinero que haya en una cuenta bancaria, sino en disfrutar la vida y conducirse correctamente. 

Además, la sabiduría nos capacita y enseña a que un abrazo vale más que un buen traje. Que con dinero se puede conseguir mujeres para tener sexo, pero sólo amando se puede tener una esposa. Que se puede adquirir una casa, pero un hogar se construye en base a la confianza, amor y fidelidad. Eso nos hace ser ricos. Lo demás, sólo nos ayuda a sobrevivir. 

Conclusión final. 
Los hombres pagarían por tener un minuto extra de vida. Todos desearíamos enmendar errores cometidos en el pasado que han dañado nuestra integridad y todos, al final de nuestra vida, la mayor riqueza se encuentra en el amor que recibimos y en nuestro destino eterno, de vivir con Cristo para toda la eternidad. Y el camino a seguir es la S-A-B-I-D-U-R-I-A.
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viernes, 26 de septiembre de 2014

Published septiembre 26, 2014 by with 0 comment

Sobre Liderazgo: Ley de la Influencia.

Una de mis historias favoritas que ilustra la Ley de la Influencia tiene que ver con Abraham Lincoln. En 1832, años antes de convertirse en presidente, el joven Lincoln reunió un grupo de hombres para combatir en la guerra contra Black Hawk [el indio Black Hawk, Halcón Negro]. 


En esos días, la persona que reunía una compañía voluntaria para la milicia por lo general se convertía en su líder y asumía el rango de comandante. En este caso, Lincoln obtuvo el rango de capitán, pero Lincoln tenía un problema. No sabía nada de milicia. No tenía experiencia militar, y no sabía nada acerca de tácticas. 

Le costaba recordar los procedimientos militares más sencillos. Por ejemplo, un día iba marchando con varias docenas de hombres a lo largo de un campo y debía guiarlos a través de una puerta hacia otro campo. No supo cómo hacerlo. 

Al referir luego al incidente, Lincoln dijo: «Ni por mi propia vida pude recordar la palabra de mando correcta para que los soldados de mi compañía se pusieran uno detrás del otro. Finalmente, cuando nos acercábamos [a la puerta] grité: “Esta compañía romperá filas por dos minutos, y luego formará filas otra vez al otro lado de la puerta”». 

Con el paso del tiempo, el nivel de influencia de Lincoln sobre otros en la milicia en realidad disminuyó. Mientras otros oficiales se destacaron y obtuvieron rango, Lincoln comenzó a ir en dirección opuesta. Comenzó con el título y la posición de capitán, pero esto no le sirvió de mucho. No pudo superar la Ley de la Influencia. 

Al final de su servicio militar, Abraham Lincoln encontró su lugar adecuado cuando bajó al rango de soldado raso. Afortunadamente para él y para el destino de Estados Unidos Lincoln llegó a superar su incapacidad de influir en otros. Siguió su tiempo en la milicia, y tuvo trabajos más bien mediocres en la asamblea legislativa del estado de Illinois y en la Cámara de Representantes de Estados Unidos. No obstante, con el tiempo y con mucho esfuerzo y experiencia personal, se convirtió en una persona de impacto e influencia notables y uno de los mejores presidentes estadounidenses. 

 Este es mi proverbio favorito acerca del liderazgo: «El que se cree líder y no tiene seguidores, sólo está dando un paseo». Si usted no puede influir en otros, estos no lo seguirán. Y si ellos no lo siguen, usted no es un líder. Esa es la Ley de la Influencia. No importa lo que cualquier persona le diga, recuerde que el liderazgo es influencia, nada más, nada menos. 

Tomado del Cuaderno de ejercicios de libro: 21 Leyes Indispensables del Liderazgo.
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